Si te escuece al orinar, tienes ganas constantes o notas la orina turbia, hay dos cosas que necesitas saber: si hay infección de verdad y qué bacteria la está causando. El test de infección de orina responde a las dos en una sola muestra.
En tuMédico.es la prueba de infección de orina cuesta 25 € e incluye urocultivo, sedimento y antibiograma, sin volante y sin receta previa. El informe llega por correo en 2 a 4 días laborables. Por 39 € puedes añadir una videoconsulta médica en cuanto tengas el resultado, con receta electrónica si procede.
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A continuación te mostramos las ciudades en dónde puedes realizar el servicio de Test Infección Orina.
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Es un cultivo de orina con antibiograma: la muestra se siembra en un medio de cultivo, se deja incubar y, si crece una bacteria, se identifica y se comprueba a qué antibióticos responde. A eso se le suma el examen microscópico del sedimento, que aporta el contexto de la inflamación.
Es la prueba que confirma una infección urinaria y, sobre todo, la única que dice con qué tratarla.
Confirma si hay bacterias en la orina y en qué cantidad, que es lo que separa una infección real de una contaminación de la muestra. Identifica el microorganismo responsable —E. coli en la mayoría de los casos, pero no siempre— y determina su patrón de sensibilidad a los antibióticos.
El sedimento añade el recuento de leucocitos, hematíes, células epiteliales y bacterias vistas al microscopio, que es lo que permite valorar el grado de inflamación del tracto urinario.
Lo que este test no hace es sustituir a una valoración médica cuando hay fiebre alta, dolor lumbar o vómitos: ahí el cuadro puede haber ascendido al riñón y hay que consultar sin esperar al resultado.
Cualquier persona adulta, por su cuenta y sin derivación. No hace falta volante, receta ni consulta previa: se reserva online, se recoge la muestra y se entrega en el centro asociado elegido.
En el caso de menores, la muestra la recoge un adulto siguiendo las mismas indicaciones. En el embarazo el urocultivo tiene especial valor, porque una bacteriuria puede no dar síntomas y aun así requerir tratamiento.
Tres pruebas encadenadas sobre la misma muestra, todas dentro de los 25 €. Si el cultivo da positivo y hay que hacer el antibiograma, no hay coste añadido.
La muestra se siembra en un medio de cultivo y se incuba a temperatura controlada para ver si crece alguna bacteria y de cuál se trata. Es el único método que confirma una infección urinaria con certeza.
El informe incluye el recuento de unidades formadoras de colonias, que es el dato que distingue una infección de una contaminación durante la recogida. Por eso la técnica del chorro medio importa tanto: una muestra mal recogida puede dar un cultivo polimicrobiano que no sirve para nada y obliga a repetir.
La orina se centrifuga y se observa al microscopio lo que queda en el fondo. Ahí aparecen los leucocitos, los hematíes, las células epiteliales, los cristales y las propias bacterias.
Un sedimento con muchos leucocitos apoya que hay inflamación activa. Un sedimento con abundantes células epiteliales, en cambio, sugiere que la muestra arrastró flora de la zona genital y que conviene interpretarla con cautela.
Si en el cultivo crece un microorganismo, se enfrenta a una batería de antibióticos para medir a cuáles es sensible, a cuáles intermedio y a cuáles resistente.
Es la parte que cambia el tratamiento en la práctica. Sin antibiograma se prescribe por probabilidad; con él se prescribe sobre el patrón real de esa bacteria concreta, que es lo que evita un segundo ciclo de antibiótico fallido.
En el informe aparece como una lista de principios activos con su resultado al lado, lista para que el médico la lea de un vistazo.
El análisis lo hace el laboratorio, pero la fiabilidad del cultivo depende casi por completo de cómo se recoja y se conserve la muestra. Estos son los cuatro puntos que importan.
Lávate la zona genital con agua, sin jabones perfumados ni geles íntimos, y sécate. Abre el bote estéril sin tocar el interior ni la cara interna del tapón, y déjalo apoyado en una superficie limpia.
Empieza a orinar en el váter, desecha el primer chorro, recoge la parte media en el bote y termina fuera. Ese primer chorro arrastra los gérmenes que colonizan la uretra, que son los que contaminarían el cultivo.
Llena el bote hasta algo más de la mitad, ciérralo bien y comprueba que lleva tus datos antes de entregarlo.
La primera de la mañana siempre que sea posible: ha pasado toda la noche en la vejiga y las bacterias, si las hay, han tenido tiempo de multiplicarse hasta un recuento significativo.
Si no puedes, deja pasar al menos tres horas desde la última micción. Con una orina muy reciente el recuento de colonias puede quedar por debajo del umbral y dar un cultivo falsamente negativo.
Dos horas como máximo a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo, las bacterias presentes en la muestra siguen creciendo dentro del bote y el recuento deja de representar lo que ocurría en la vejiga.
Si no puedes entregarla enseguida, guarda el bote en la nevera entre 2 y 8 °C, en la parte baja y no en la puerta: así aguanta hasta 24 horas. Nunca en el congelador, porque la congelación destruye parte de las bacterias y falsea el cultivo.
No hace falta ayuno de ningún tipo. Puedes desayunar y beber con normalidad antes de recoger la muestra, aunque conviene no forzar la ingesta de líquido justo antes: una orina muy diluida rebaja el recuento.
Sí es importante indicar si estás tomando o has tomado antibiótico en los días previos. Un tratamiento en curso puede negativizar el cultivo y devolver un resultado limpio que no refleja la realidad; lo habitual es esperar unos días desde la última dosis.
La mayoría de las personas llegan a esta prueba con síntomas ya instaurados, pero hay situaciones en las que conviene hacerla incluso sin molestias claras.
Escozor o dolor al orinar, ganas frecuentes de ir al baño orinando poca cantidad, urgencia que no da tregua y sensación de no vaciar del todo la vejiga.
También molestia o presión en la parte baja del abdomen y orina turbia, oscura o con olor fuerte. La presencia de sangre visible en la orina es motivo suficiente por sí sola para hacer el cultivo.
Fiebre por encima de 38 °C, escalofríos, dolor en la zona lumbar, náuseas o vómitos apuntan a que la infección ha podido ascender al riñón. En ese caso hay que acudir a un médico el mismo día; el cultivo sigue siendo útil, pero no debe retrasar la consulta.
Lo mismo si eres hombre y tienes síntomas urinarios, si estás embarazada, si tienes una sonda o si el cuadro aparece en una persona mayor con desorientación repentina, que a veces es la única señal.
Tiene sentido en el embarazo, donde una bacteriuria asintomática se busca de forma rutinaria porque su tratamiento previene complicaciones, y antes de determinadas intervenciones urológicas.
También como control después de un tratamiento, para comprobar que la bacteria se ha erradicado de verdad y no solo que los síntomas han desaparecido.
El informe llega en PDF por correo electrónico, con el recuento de colonias, la bacteria identificada si la hay y la tabla de sensibilidad a antibióticos. No hay que volver al centro a recogerlo.
De 2 a 4 días laborables. El sedimento se resuelve en horas, pero el cultivo necesita entre 24 y 72 horas de incubación para que las bacterias crezcan lo suficiente como para identificarlas, y el antibiograma añade otras 24 horas.
No es un plazo que se pueda acortar: forma parte de la biología de la prueba. Cualquier método que dé resultado en minutos está midiendo otra cosa.
Un cultivo negativo significa que no ha crecido ninguna bacteria en cantidad significativa. Si tienes síntomas claros y el cultivo sale negativo, conviene revisar si estabas con antibiótico o si la muestra estaba demasiado diluida.
Un cultivo positivo indica el microorganismo aislado y su recuento. Cuando crecen tres o más especies distintas, lo habitual es que la muestra estuviera contaminada y se recomiende repetir la recogida con más cuidado en la higiene previa.
Cada antibiótico aparece marcado como sensible, intermedio o resistente. Sensible significa que ese fármaco alcanza en orina concentraciones suficientes para eliminar la bacteria; resistente, que no serviría aunque se tomase completo.
Es información para un médico, no para automedicarse: la elección final depende también de alergias, de la función renal, del embarazo y de si el cuadro está limitado a la vejiga o no.
Se habla de infección recurrente cuando hay dos episodios en seis meses o tres en un año. Es frecuente, sobre todo en mujeres, y es justo el escenario donde el cultivo con antibiograma deja de ser opcional.
Cuando se encadenan varios tratamientos elegidos por probabilidad, la posibilidad de que la bacteria sea resistente al antibiótico de primera línea sube mucho. Sin antibiograma se sigue prescribiendo a ciegas y el ciclo se repite.
Si te vuelve cada pocas semanas, si no se resuelve con el tratamiento habitual o si llevas varios ciclos sin acabar de curarlo, el cultivo es el paso que rompe el bucle: identifica la bacteria real y descarta las opciones que ya no funcionan.
Repetir el cultivo una o dos semanas después de terminar el antibiótico permite confirmar que la bacteria se ha erradicado. Es especialmente recomendable en el embarazo, en hombres y siempre que el episodio haya sido complicado.
La desaparición de los síntomas no equivale siempre a curación: puede quedar una bacteriuria de bajo recuento que reaparezca semanas después.
Dos opciones según necesites solo la prueba o también el tratamiento.
25 € el test completo, con urocultivo, sedimento y antibiograma incluidos. Sin volante, sin receta previa y sin consulta presencial.
Si quieres combinarlo con la analítica de sangre, el Chequeo Esencial + Infección de orina reúne ambas pruebas por 69 € en la misma visita.
En España los antibióticos requieren receta médica y no se dispensan sin ella. Lo que sí se puede acortar es el camino: por 39 € el test incluye una videoconsulta médica en cuanto tienes el informe, con receta electrónica si el profesional lo considera indicado y 30 días de seguimiento.
La ventaja de ese orden —primero el cultivo, después la consulta— es que el médico prescribe con el antibiograma delante en lugar de por estimación.
Más de 90 localidades con centro asociado. Elige la tuya para ver horarios de recepción de muestras y disponibilidad.
Las tiras reactivas que se venden en farmacia detectan leucocitos y nitritos y valen como primera orientación, pero tienen dos límites. Un negativo no descarta infección, porque no todas las bacterias producen nitritos. Y un positivo no dice qué bacteria es ni a qué antibiótico responde, que es justo el dato que hace falta para tratarla. La tira indica que algo pasa; el cultivo con antibiograma dice qué pasa y qué hacer.
Solo las tiras reactivas, con las limitaciones anteriores. No hay método casero que identifique la bacteria ni su sensibilidad a antibióticos: eso requiere sembrar la muestra en un laboratorio.
Un cultivo de orina con antibiograma. Confirma si hay infección, identifica la bacteria responsable y determina a qué antibióticos es sensible. Incluye además el sedimento urinario.
Escozor al orinar, ganas frecuentes con poca cantidad, urgencia, molestia en el bajo vientre y orina turbia o con olor fuerte. Puede haber sangre. Si aparece fiebre o dolor lumbar, hay que consultar sin esperar.
De 2 a 4 días laborables. El cultivo necesita entre 24 y 72 horas de incubación y el antibiograma unas 24 horas más.
No. Lo que importa es recoger bien la muestra y entregarla dentro de plazo.
Es preferible esperar dos o tres días tras el final de la menstruación, porque la sangre contamina la muestra. Si los síntomas aprietan, extrema la higiene, usa un tampón durante la recogida e indícalo en el centro.
No. En España los antibióticos requieren receta médica. Con la opción de 39 € tienes videoconsulta tras los resultados y receta electrónica si el médico lo considera indicado.
Es el caso en el que más útil resulta el cultivo con antibiograma: permite ver si la bacteria se ha hecho resistente al antibiótico que se venía usando y cambiar de tratamiento con criterio.
Algunos cuadros leves remiten, pero no es lo esperable ni conviene dejarlo a la suerte: una infección no tratada puede ascender al riñón. Ante síntomas, confírmalo con un cultivo.
No. Puedes reservar y acudir por tu cuenta, sin derivación médica ni consulta previa.
Excelente!
Las enfermeras a cuál más agradables y profesionales, un 10 para éllas.
Me ha gustado mucho el servicio. Me queda cerca de casa y ha Sido una atención muy rápida..
Servicio perfecto, altamente recomendable...
Hpy solo era entregar muestra de orina. A la espera de resultados
Súper bien todo
Muchas gracias
Todos muy bien
..impecable, trato muy correcto, diligente,.!
Perfecto ?
Muy profesionales !!!
Muy agradable