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Revista médica Tumedico.es (ISSN: 2696-8894)

Infección de orina: síntomas, causas y cuándo hacerse la prueba

Infección de orina: síntomas, causas y cuándo hacerse la prueba
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Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta  |  ISNI: 0000000517782974

Escuece al orinar, tienes ganas cada diez minutos y cuando vas apenas sale nada. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en España y una de esas cosas que casi todas las mujeres reconocen a la primera porque ya la han pasado antes.

La infección de orina es muy común, casi siempre leve y se resuelve bien. Pero conviene saber qué la distingue de otras molestias urinarias, cuándo deja de ser banal y por qué el análisis importa más de lo que parece. Esta guía repasa los síntomas de la infección de orina, sus causas, las señales de alarma y qué prueba pedir.

Qué es una infección de orina

Una infección de orina —o infección del tracto urinario, ITU— es la colonización por bacterias de una vía urinaria que normalmente es estéril. Según hasta dónde suban, recibe nombres distintos:

  • Cistitis: la infección se queda en la vejiga. Es la forma más frecuente con diferencia y la que da el cuadro clásico de escozor y urgencia.
  • Uretritis: afecta solo a la uretra, el conducto de salida.
  • Pielonefritis: la bacteria ha ascendido hasta el riñón. Es mucho menos frecuente y bastante más seria.
  • Bacteriuria asintomática: hay bacterias en la orina pero ningún síntoma. Salvo en el embarazo y antes de algunas cirugías, no suele tratarse.

El germen responsable en el 75-85 % de los casos es Escherichia coli, una bacteria que vive de forma normal en el intestino y que causa problemas solo cuando llega donde no debe.

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Síntomas de la infección de orina

Los síntomas de una infección de orina baja son bastante característicos:

  • Escozor o quemazón al orinar (disuria). Es el síntoma estrella y el que más orienta.
  • Urgencia: necesidad imperiosa de ir, con poca capacidad de aguantar.
  • Frecuencia: muchas micciones de muy poca cantidad.
  • Sensación de no haber vaciado del todo al terminar.
  • Dolor o presión justo encima del pubis.
  • Orina turbia o de olor fuerte.
  • Sangre en la orina, que puede teñirla de rosado. Asusta mucho y en una cistitis es relativamente común.

Lo que no es propio de una cistitis simple: fiebre alta, escalofríos, náuseas, vómitos o dolor en la zona lumbar. Esos síntomas apuntan a que la infección ha subido al riñón.

Los síntomas cambian según quién los tenga

En personas mayores la infección de orina puede presentarse sin escozor: a veces el único signo es confusión, desorientación repentina o caídas. Es una causa clásica de deterioro brusco que conviene tener en el radar.

En niños pequeños tampoco hay quejas claras: fiebre sin foco, irritabilidad, vómitos o falta de apetito.

En hombres, cualquier infección urinaria merece un estudio más amplio, porque es mucho menos frecuente y suele haber un factor que la favorece.

Por qué aparece: causas y factores de riesgo

La causa mecánica casi siempre es la misma: bacterias intestinales que alcanzan la uretra y ascienden. Lo que cambia es qué facilita ese trayecto.

La anatomía. La uretra femenina mide unos 4 cm frente a los 18-20 cm de la masculina, y desemboca muy cerca del ano. Esa es la razón de fondo de que las mujeres tengan infecciones de orina muchísimo más a menudo.

Las relaciones sexuales. Arrastran bacterias hacia la uretra. La llamada «cistitis de la luna de miel» tiene una base real.

Aguantar las ganas. La orina retenida da tiempo a las bacterias a multiplicarse. Vaciar la vejiga con regularidad es de las medidas más eficaces y más baratas.

La menopausia. La caída de estrógenos adelgaza la mucosa y altera la flora vaginal protectora. Es el motivo de que muchas mujeres empiecen con cistitis de repetición justo en esa etapa.

El embarazo. Los cambios hormonales y la compresión del útero enlentecen el vaciado.

La diabetes mal controlada, las sondas urinarias, los cálculos renales y cualquier obstrucción al flujo, incluida la próstata aumentada en varones.

Sobre el frío: sentarse en un banco helado no causa por sí solo una infección. Lo que sí hace el frío es aumentar la frecuencia urinaria y reducir la ingesta de líquidos, y ahí sí hay una relación indirecta.

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Cómo se confirma: la prueba que lo decide

Aquí está el punto que más se salta. Los síntomas orientan, pero no bastan para asegurar que hay infección: una vaginitis, una uretritis por una infección de transmisión sexual, una vejiga hiperactiva o unos cálculos pueden dar un cuadro casi idéntico.

Lo que lo confirma es un análisis de orina completo, que combina dos lecturas:

  • La tira reactiva: detecta nitritos (que producen la mayoría de bacterias intestinales) y esterasa leucocitaria (señal de que hay defensas trabajando). Es rápida y orientativa.
  • El sedimento: mira la muestra al microscopio y cuenta leucocitos, hematíes, células y bacterias.

Cuando hay dudas, recaídas o el cuadro no responde, se añade el urocultivo: se siembra la orina, se identifica exactamente qué bacteria crece y se prueba a qué antibióticos es sensible. Ese último paso, el antibiograma, es el que evita tratar a ciegas.

La presencia de leucocitos en orina es uno de los hallazgos más habituales del sedimento y, junto a los nitritos, el que más peso tiene para confirmar el diagnóstico.

Cómo recoger bien la muestra

Una muestra mal recogida da falsos positivos y obliga a repetir:

  • Usa la primera orina de la mañana siempre que puedas: lleva horas concentrándose en la vejiga.
  • Lávate la zona genital antes, solo con agua.
  • Desecha el primer chorro y recoge el chorro medio en el bote estéril.
  • Llévala al laboratorio en menos de dos horas, o guárdala en la nevera mientras tanto.

Cuándo dejar de esperar y consultar

Una cistitis leve en una mujer joven sin otros problemas puede vigilarse un par de días. Hay situaciones en las que no conviene esperar:

  • Fiebre por encima de 38 °C, escalofríos o dolor lumbar: sugiere afectación renal y requiere atención el mismo día.
  • Vómitos que impidan tomar líquidos o medicación.
  • Embarazo: cualquier infección urinaria durante la gestación se trata siempre, incluso sin síntomas.
  • Hombres, por lo comentado antes.
  • Sangre abundante en la orina o coágulos.
  • Más de tres episodios al año, que definen una infección de repetición y merecen estudio.
  • Síntomas que no mejoran tras 48 horas de tratamiento.

El dolor al orinar tiene además otras causas además de la infección, y distinguirlas cambia por completo el tratamiento.

Qué puedes hacer mientras tanto

Ninguna de estas medidas sustituye al tratamiento, pero todas ayudan y ninguna hace daño:

  • Beber más agua, entre 1,5 y 2 litros al día. Diluye la orina y arrastra bacterias.
  • Orinar con frecuencia y, en particular, después de las relaciones sexuales.
  • Limpiarse de delante hacia atrás.
  • Evitar duchas vaginales y jabones agresivos: alteran la flora que protege.
  • Calor local en el bajo vientre para el dolor.

Sobre el arándano rojo: la evidencia es contradictoria. Puede reducir algo la frecuencia de recaídas en mujeres con cistitis de repetición, pero no trata una infección activa.

Cistitis, uretritis y pielonefritis: por qué importa distinguirlas

Se meten todas en el mismo saco de «infección de orina», pero el manejo cambia bastante según hasta dónde haya llegado la bacteria.

Cuadro Dónde está Síntoma que la delata Gravedad
Uretritis Uretra Escozor al orinar, a veces secreción Leve
Cistitis Vejiga Urgencia, frecuencia y dolor suprapúbico Leve
Pielonefritis Riñón Fiebre, escalofríos y dolor lumbar Seria
Bacteriuria asintomática Vejiga Ninguno No se trata salvo excepciones

La línea divisoria práctica es la fiebre. Una infección urinaria sin fiebre y sin dolor lumbar se queda casi siempre en la vejiga y se maneja de forma ambulatoria. Con fiebre alta y dolor en la fosa renal, cambia el escenario y la urgencia.

La última fila merece un comentario aparte. La bacteriuria asintomática —bacterias en la orina sin ninguna molestia— es frecuente en personas mayores y en portadores de sonda, y tratarla con antibiótico no aporta beneficio y sí genera resistencias. Solo se trata en el embarazo y antes de determinadas cirugías urológicas. Es una de las causas más habituales de antibiótico innecesario.

Cómo se trata una infección de orina

El tratamiento de una infección urinaria bacteriana es antibiótico, y aquí hay tres ideas que conviene entender.

La duración es corta. Una cistitis no complicada en una mujer sin factores de riesgo se resuelve con pautas de entre uno y cinco días, según el antibiótico elegido. Ya no se usan las tandas largas de antaño para este cuadro.

La elección no es libre. Depende de los patrones de resistencia de la zona, de si estás embarazada, de tu función renal, de las alergias que tengas y de qué antibióticos hayas tomado recientemente. Es exactamente lo que no puede decidir una búsqueda en internet.

Hay que terminar la pauta. Los síntomas mejoran en 24-48 horas, mucho antes de que la infección esté resuelta. Interrumpir el tratamiento al encontrarse bien es una de las vías más directas a la recaída y a las resistencias.

Junto al antibiótico se suele pautar un analgésico o antiinflamatorio para el escozor, que es lo que más molesta y lo primero que se quita.

Por qué no debes automedicarte

Guardar la caja de la última cistitis y tomarla ante el primer escozor es una práctica extendida y una mala idea por cuatro motivos concretos:

  • Puede que esta vez no sea una infección, sino una candidiasis o una uretritis, y el antibiótico no hará nada.
  • Puede que la bacteria ya sea resistente a ese fármaco precisamente por haberlo usado antes.
  • Una dosis incompleta enmascara los síntomas sin curar y luego negativiza el cultivo, dejando el diagnóstico a ciegas.
  • La resistencia a los antibióticos urinarios está aumentando en España de forma preocupante, y el uso indebido es la causa principal.

Infección de orina de repetición

Se define como tres o más episodios en un año, o dos en seis meses. Deja de ser un incidente aislado y pasa a ser un problema que merece estudio propio.

Lo que se busca en ese estudio:

  • Vaciado incompleto de la vejiga, valorado con una ecografía que mide el residuo posmiccional.
  • Cálculos urinarios, que actúan como refugio para las bacterias.
  • Atrofia vaginal en mujeres posmenopáusicas, que es una causa muy frecuente y muy tratable.
  • Alteraciones anatómicas o, en varones, patología prostática.
  • Diabetes mal controlada.

Las estrategias preventivas que han demostrado utilidad incluyen la hidratación abundante, la micción posterior a las relaciones, los estrógenos vaginales en la menopausia y, en casos seleccionados, la profilaxis antibiótica pautada por un especialista. En este escenario la valoración por urología aporta bastante, porque el objetivo deja de ser tratar el episodio y pasa a ser cortar el ciclo.

Qué pasa si no se trata

La mayoría de las cistitis no complicadas evolucionan bien, y una parte se resuelve incluso sin antibiótico. El riesgo está en las que no.

Si la bacteria asciende por el uréter hasta el riñón aparece una pielonefritis: fiebre alta, escalofríos, dolor lumbar, náuseas y afectación del estado general. Requiere tratamiento inmediato y a veces ingreso hospitalario. Puede dejar cicatrices renales.

El paso siguiente, poco frecuente pero grave, es la urosepsis, cuando la infección alcanza la sangre. Es una urgencia médica.

En el embarazo el listón baja mucho: incluso una bacteriuria sin síntomas se trata, porque se asocia a parto prematuro y bajo peso al nacer. Por eso el análisis de orina forma parte del control gestacional en cada trimestre.

Preguntas frecuentes sobre la infección de orina

¿Cuánto dura una infección de orina?

Con tratamiento adecuado, los síntomas mejoran claramente en 24-48 horas y desaparecen en tres o cuatro días. Sin tratamiento puede alargarse o complicarse.

¿Se puede curar sola una infección de orina?

Un porcentaje de cistitis leves se resuelven solas con hidratación abundante, pero no es predecible cuáles. En el embarazo, en hombres y ante fiebre, nunca conviene esperar.

¿La infección de orina se contagia?

No es una infección de transmisión sexual y no se contagia de persona a persona. Las relaciones sí pueden desencadenarla al arrastrar bacterias propias hacia la uretra.

¿Por qué me repiten las infecciones de orina?

Las causas más frecuentes son la menopausia, las relaciones sexuales, el vaciado incompleto de la vejiga y, con menos frecuencia, cálculos o alteraciones anatómicas. Tres o más episodios al año justifican un estudio.

¿Necesito receta para los antibióticos?

Sí. Los antibióticos urinarios requieren prescripción médica, y automedicarse con restos de tratamientos anteriores es una de las causas principales de resistencias bacterianas.

¿Hace falta volante para el análisis de orina?

En tuMédico.es no. Puedes reservar el análisis de orina completo directamente y recibir el informe en tu área privada en 2 a 4 días laborables.

¿Es normal ver sangre en la orina con una cistitis?

Es relativamente frecuente en la cistitis y suele ceder con el tratamiento. Si la sangre es abundante, hay coágulos o persiste después, requiere estudio.

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