
Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta | ISNI: 0000000517782974
El reloj empieza a contar en el momento de la relación, no cuando te levantas al día siguiente. Es el dato que más importa y el que peor se conoce: la eficacia de la anticoncepción de urgencia cae con cada hora que pasa, y la diferencia entre tomarla a las 12 horas o a las 60 es enorme.
Esta guía explica cómo funciona la pastilla del día después, cuántas horas tienes según el tipo, qué efectos produce, qué hacer si vomitas, cuándo conviene una prueba de embarazo y en qué casos no es la mejor opción.
En España hay dos principios activos disponibles y no tienen el mismo plazo:
Pero el plazo máximo no es el objetivo: es el límite. La regla práctica es cuanto antes, mejor, y la primera opción es tomarla en las primeras 24 horas. En las 12 primeras la eficacia es máxima; a partir del tercer día, el levonorgestrel pierde bastante capacidad y el ulipristal se convierte en la alternativa razonable.
Hay además dos situaciones que cambian la recomendación. En mujeres con un índice de masa corporal alto el levonorgestrel parece menos eficaz, y en ese caso suele preferirse el ulipristal o directamente un DIU. Y si ya se habían tomado anticonceptivos hormonales en los días previos, la elección no es indiferente: el ulipristal y la píldora habitual interfieren entre sí.
Aquí está el malentendido más extendido, y aclararlo quita bastante angustia. La anticoncepción de urgencia actúa retrasando o impidiendo la ovulación. Si no se libera el óvulo, no hay fecundación posible.
De ahí se deducen dos cosas importantes:
Las cifras de eficacia que se manejan dependen mucho de ese factor y del tiempo transcurrido. Como orientación, el levonorgestrel evita en torno al 85 % de los embarazos esperables si se toma en las primeras 72 horas, y el porcentaje sube cuanto antes se tome. No es un método anticonceptivo: es un rescate.
Tampoco protege para el resto del ciclo. Si hay nuevas relaciones en los días siguientes, el riesgo vuelve y hace falta otro método.
Son leves y transitorios en la gran mayoría de los casos. Lo más frecuente:
Un punto práctico que conviene saber: si vomitas en las tres horas siguientes a tomarla, hay que repetir la dosis, porque es probable que no se haya absorbido. Conviene consultarlo en la farmacia o con un médico antes de tomar otra por tu cuenta.
Lo que no hace: no provoca infertilidad, no engorda, no altera la fertilidad futura y no tiene un límite legal de veces. Tomarla dos veces en un año no «estropea» nada.
Es la causa número uno de ansiedad en las semanas siguientes, así que vale la pena ser concreto.
Lo normal es que la regla llegue en su fecha aproximada, con un margen de hasta una semana antes o una semana después. También es frecuente que el sangrado sea algo distinto de lo habitual: más abundante, más escaso o con manchado previo.
Ese manchado de los días siguientes no es la regla y no indica que la pastilla «haya funcionado». Es un efecto hormonal, nada más.
La referencia que sí sirve: si pasan más de 7 días del retraso, hazte una prueba de embarazo. Y si la regla llega mucho más tarde de lo esperado o el patrón sigue alterado en el ciclo siguiente, conviene una valoración. Si el retraso se repite sin embarazo, hay bastantes causas posibles y las repasamos en esta guía sobre no me baja la regla y no estoy embarazada.
Hacerse un test a los tres días de la relación no sirve de nada: la hormona que detectan las pruebas no aparece hasta que ha habido implantación, y eso lleva su tiempo.
El test de embarazo en sangre se hace con una extracción sencilla, sin ayuno y sin volante médico, con resultado en 2-4 días laborables. Un negativo a los 21 días con una regla que llega con normalidad cierra el episodio.
Se dispensa en cualquier farmacia, sin receta y sin necesidad de cita previa en ningún sitio. El precio depende del principio activo: el levonorgestrel es claramente más económico que el acetato de ulipristal, que suele costar en torno al doble.
También se facilita en servicios de urgencias y en centros de atención a la salud sexual y reproductiva, donde además se puede valorar el resto del episodio: cribado de infecciones, profilaxis si procede y elección de un método anticonceptivo regular.
Un detalle logístico que importa cuando es de madrugada o festivo: conviene localizar la farmacia de guardia más cercana en lugar de esperar a que abra la habitual. Cada hora cuenta, y ese es el único criterio que debería decidir la elección.
Existe un método de anticoncepción de urgencia más eficaz que cualquier pastilla y que apenas se conoce: la inserción de un DIU de cobre en los 5 días siguientes.
Su eficacia supera el 99 %, no depende del peso corporal ni del momento del ciclo, y tiene una ventaja añadida: queda colocado como método anticonceptivo de larga duración para los años siguientes.
Requiere acudir a una consulta de ginecología para la colocación, lo que lo hace menos inmediato que ir a la farmacia. Pero en situaciones de riesgo alto, con sobrepeso importante o cuando ya se ha superado el plazo útil del levonorgestrel, es la alternativa que conviene plantear.
Dos huecos importantes que el fármaco no resuelve y que, en una relación sin protección, a menudo son más relevantes que el propio riesgo de embarazo.
El primero son las infecciones de transmisión sexual. La anticoncepción de urgencia no protege de nada en ese terreno. Si la relación fue sin preservativo con una pareja cuyo estado desconoces, conviene valorar un cribado, teniendo en cuenta que cada infección tiene su propio periodo de ventana y que hacerse la prueba a los dos días no sirve.
El segundo es la profilaxis frente al VIH. Cuando existe una exposición de riesgo real, hay un tratamiento preventivo que debe iniciarse en las primeras horas —idealmente antes de 24 y nunca más allá de 72— y que se valora en un servicio de urgencias, no en la farmacia. Si hay dudas, ese es el sitio al que ir y el mismo día.
Pasado el plazo de 120 horas, la anticoncepción de urgencia ya no tiene nada que ofrecer: si la ovulación se produjo y hubo fecundación, ningún comprimido lo va a cambiar. Tomarla igualmente no es peligroso, pero tampoco es útil, y retrasa lo que sí toca hacer.
Lo que toca es esperar y medir. La fecha prevista de la regla marca el calendario: si llega con normalidad, el episodio está cerrado. Si se retrasa más de una semana, el test de embarazo responde. Y si quieres salir de dudas antes, la beta-hCG en sangre detecta a partir de los diez o doce días de la relación.
Ese tiempo de espera es incómodo y conviene no llenarlo de tests prematuros, que solo generan negativos poco fiables y más ansiedad. Un único test bien hecho en el momento correcto informa mucho más que cuatro hechos demasiado pronto.
Sí, y es una interacción poco conocida:
Lo que no interfiere: el alcohol en cantidad moderada, los analgésicos habituales y los antibióticos de uso común.
El levonorgestrel se dispensa sin receta y sin límite de edad. El ulipristal también está disponible sin receta. No se exige acompañamiento ni autorización.
Se puede, aunque no es lo deseable: cada toma altera el ciclo y la eficacia global baja. Si ocurre más de una vez, la conversación que toca no es sobre la pastilla, es sobre elegir un método anticonceptivo regular.
El levonorgestrel es compatible con la lactancia. Con el ulipristal se recomienda descartar la leche durante un periodo determinado, así que conviene preguntarlo expresamente.
No produce daño al embrión ni interrumpe la gestación. No hay descrito riesgo de malformaciones por haberla tomado sin saber que había un embarazo en curso.
No y no: es un comprimido por vía oral, se puede tomar con o sin comida y a cualquier hora del día. Si tienes el estómago sensible, tomarla con algo de comida reduce la náusea, que es el efecto más frecuente.
Con el levonorgestrel se puede reanudar la píldora de inmediato, usando preservativo los días siguientes. Con el ulipristal hay que esperar antes de reiniciarla, porque interfieren entre sí, y en ese intervalo el preservativo no es opcional. Pregúntalo expresamente al dispensarla.
Sí. Es la razón por la que el test a los 21 días no es opcional. Si falla y el embarazo se confirma, el fármaco no lo ha dañado.
Si la relación de riesgo ha sido hoy, el orden es: tomarla cuanto antes, sin esperar a mañana; elegir el principio activo según las horas transcurridas y tu situación; y, si han pasado más de tres días o hay factores que reduzcan la eficacia, plantear el DIU de cobre en una consulta de ginecología.
Mientras esperas, apunta la fecha exacta de la relación y la de la toma: son los dos datos que te van a pedir en cualquier consulta posterior y que luego cuesta recordar con precisión.
Después, dos citas en el calendario: la prueba de embarazo a los 21 días si la regla no ha llegado con normalidad, y un cribado de infecciones si la relación fue sin preservativo. Y una conversación pendiente: la anticoncepción de urgencia es un rescate, no un método. Para elegir el que encaje contigo, en tuMédico.es puedes pedir la visita de ginecología sin volante médico, eligiendo día y centro.