
Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta | ISNI: 0000000517782974
Empieza el escozor, reconoces el cuadro y te acuerdas de que en el cajón queda media caja de la última vez. Es la tentación más comprensible del mundo y una de las peores ideas en medicina cotidiana.
Esta guía explica qué antibióticos se usan para la infección de orina, por qué la elección no es libre, cuánto duran los tratamientos actuales y por qué en España necesitas receta para todos ellos.
Porque la causa es bacteriana. En el 75-85 % de los casos el responsable es Escherichia coli, una bacteria intestinal que llega a la uretra y asciende. Detrás vienen, con menos frecuencia, Klebsiella, Proteus, Enterococcus y Staphylococcus saprophyticus.
El antibiótico no alivia el síntoma: elimina el germen. Lo que quita el escozor es el analgésico que suele acompañarlo. Esa distinción explica por qué te puedes sentir mejor en unas horas y la infección seguir ahí. Si buscas el cuadro completo de síntomas y causas, lo tienes en la guía sobre la infección de orina.
Hay un matiz importante: no toda bacteria en la orina se trata. La bacteriuria asintomática —bacterias sin ninguna molestia— no requiere antibiótico salvo en el embarazo y antes de determinadas cirugías urológicas. Tratarla no aporta beneficio y sí genera resistencias. Es una de las fuentes principales de antibiótico innecesario.
Estos son los que aparecen en las guías españolas para la cistitis no complicada. La elección concreta la hace tu médico:
| Antibiótico | Pauta habitual | Nota |
|---|---|---|
| Fosfomicina trometamol | Dosis única | Muy usada por comodidad y bajo nivel de resistencias |
| Nitrofurantoína | 5 días | Solo actúa en la vejiga; no sirve si hay afectación renal |
| Cefalosporinas orales | 3-5 días | Alternativa frecuente, también en el embarazo |
| Amoxicilina-clavulánico | 5-7 días | Resistencias altas de E. coli en España |
| Trimetoprim-sulfametoxazol | 3 días | Solo si se conoce la sensibilidad local |
| Quinolonas | 3-7 días | Reservadas: efectos adversos y resistencias |
Dos observaciones sobre esta tabla.
La fosfomicina en dosis única se ha convertido en la opción más habitual para la cistitis simple precisamente porque una sola toma elimina el problema del abandono del tratamiento.
Las quinolonas —ciprofloxacino, norfloxacino, levofloxacino— fueron durante años el tratamiento de referencia y hoy están claramente relegadas. Por dos motivos: las tasas de resistencia de E. coli en España son elevadas, y las agencias reguladoras europeas han restringido su uso por efectos adversos poco frecuentes pero graves sobre tendones, músculos y sistema nervioso. Siguen siendo útiles en casos concretos, no como primera opción para una cistitis banal.
Un antibiótico correcto para una persona puede ser inútil o peligroso para otra. Lo que condiciona la decisión:
Ninguno de esos siete factores puede evaluarlos una búsqueda en internet ni la caja que quedó en el cajón.
En una cistitis simple y aislada se trata de forma empírica, es decir, con el antibiótico que estadísticamente funciona en la mayoría de casos. Está justificado y es lo habitual.
Pero hay situaciones en las que conviene saber exactamente contra qué se lucha, y ahí entra el urocultivo con antibiograma: se siembra la orina, se identifica la bacteria y se prueba a qué antibióticos es sensible y a cuáles resistente.
Está indicado en:
El cultivo se pide junto al análisis de orina completo, que confirma primero que hay infección mediante el sedimento y los nitritos. Tarda entre 48 y 72 horas adicionales, porque hay que dar tiempo a que la bacteria crezca.
Clave práctica: la muestra debe recogerse antes de la primera dosis de antibiótico. Empezar el tratamiento y luego hacer el cultivo suele dar un resultado negativo que no significa ausencia de infección, sino que el fármaco ya ha frenado el crecimiento. Se pierde la información justo cuando más falta hace.
En España todos los antibióticos son de prescripción médica obligatoria, y no es un trámite burocrático.
Porque puede no ser una infección. Una candidiasis, una uretritis por clamidia, una atrofia vaginal o un síndrome de vejiga dolorosa dan un cuadro muy parecido y no responden a antibióticos urinarios. Tomarlos retrasa el diagnóstico correcto.
Porque la resistencia es un problema real. Cada uso innecesario selecciona bacterias resistentes. España está entre los países europeos con mayor consumo de antibióticos y eso se refleja en las tasas de resistencia de E. coli, que es justamente el germen que causa estas infecciones.
Porque la dosis incompleta es lo peor de los dos mundos: enmascara los síntomas sin curar y negativiza el cultivo.
Porque hay contraindicaciones que no son evidentes. La nitrofurantoína, por ejemplo, no debe usarse con insuficiencia renal significativa ni al final del embarazo.
Es el motivo de fondo de casi todas las restricciones de este artículo, así que merece entenderse bien.
Cuando tomas un antibiótico, mueren las bacterias sensibles. Las que por azar tenían un mecanismo de defensa sobreviven y se reproducen sin competencia. No es que la bacteria «se acostumbre»: es selección natural en cuestión de días.
Ese proceso se acelera con tres comportamientos concretos:
Las consecuencias ya se notan en la práctica clínica española. Antibióticos que hace veinte años resolvían cualquier cistitis hoy fallan en una proporción apreciable de casos, y las quinolonas —que fueron el tratamiento de referencia— han quedado relegadas en parte por esto.
Y hay un detalle que suele sorprender: la resistencia es de la bacteria, no tuya. No «te haces resistente» a un antibiótico. Lo que ocurre es que las bacterias de tu flora, y del entorno, van acumulando mecanismos de defensa que después comparten entre ellas.
Si te dan el resultado de un urocultivo verás una tabla con nombres de antibióticos y una letra al lado:
| Letra | Significa |
|---|---|
| S | Sensible: el antibiótico funciona |
| I | Intermedio: puede funcionar a dosis altas o según la localización |
| R | Resistente: no funciona |
Aparecerá también el recuento de colonias, expresado en UFC/ml (unidades formadoras de colonias). En general, un recuento por encima de 100.000 UFC/ml con un solo germen confirma infección; recuentos menores o con varios gérmenes distintos suelen indicar contaminación de la muestra.
Una nota práctica: que un antibiótico aparezca como sensible no significa automáticamente que sea el elegido. Se prefiere el de espectro más estrecho que funcione, para dañar lo menos posible el resto de tu flora y no seleccionar resistencias innecesarias.
Con el antibiótico adecuado, los síntomas mejoran de forma clara en 24 a 48 horas y desaparecen en tres o cuatro días.
Motivos para volver a consultar:
Y una recomendación que casi nadie sigue: termina la pauta completa aunque te encuentres bien al segundo día. La mejoría precede a la curación.
El tratamiento no es solo el antibiótico:
Sobre los alcalinizantes urinarios de farmacia: alivian el escozor cambiando el pH de la orina, pero no tratan la infección y algunos interfieren con la nitrofurantoína, que necesita orina ácida para actuar. Conviene consultarlo antes de combinarlos.
El arándano rojo tiene evidencia contradictoria. Puede reducir algo las recaídas en mujeres con cistitis de repetición, pero no sirve como tratamiento de un episodio activo. Si quieres el detalle de por qué aparecen estas infecciones y cómo prevenirlas, lo desarrollamos en la guía sobre las infecciones por Escherichia coli.
Con tres o más episodios al año, la estrategia deja de ser tratar cada brote y pasa a ser cortar el ciclo. Las opciones que maneja un especialista incluyen la profilaxis antibiótica a dosis bajas durante un tiempo limitado, la profilaxis poscoital si el desencadenante son las relaciones, y los estrógenos vaginales en mujeres posmenopáusicas, que en este escenario son de lo más eficaz y con frecuencia se olvidan.
Antes de eso conviene descartar lo que está manteniendo el problema: vaciado incompleto de la vejiga, cálculos, patología prostática en varones o diabetes mal controlada. Todo ello se estudia con una valoración urológica.
Son en general leves y transitorios, pero conviene conocerlos para distinguir lo esperable de lo que hay que comunicar.
Molestias digestivas. Náuseas, malestar de estómago o diarrea leve son los más comunes. Tomar el antibiótico con algo de comida ayuda, salvo que la ficha indique lo contrario.
Candidiasis vaginal. Muy frecuente y bastante frustrante: el antibiótico elimina también los lactobacilos que mantienen el pH vaginal, y eso favorece el sobrecrecimiento de hongos. Aparece picor y flujo blanco espeso al terminar el tratamiento. Tiene tratamiento propio y no significa que la infección urinaria siga.
Cambios en el color de la orina. La nitrofurantoína puede darle un tono marrón oscuro. Es inocuo.
Fotosensibilidad. Algunas quinolonas y sulfamidas aumentan la sensibilidad al sol; conviene protegerse.
Motivos para llamar al médico sin esperar: erupción cutánea, hinchazón de labios o lengua, dificultad para respirar, diarrea intensa o con sangre, o dolor tendinoso —sobre todo en el talón— si estás tomando una quinolona.
Es la pregunta habitual. La evidencia para prevenir la diarrea asociada a antibióticos es moderada; para prevenir la candidiasis vaginal, más débil. No hacen daño y algunas personas notan mejoría. No sustituyen a nada ni acortan el tratamiento.
Cuando los episodios se acumulan, existen estrategias que van más allá de tratar cada brote y que solo puede pautar un especialista:
Todas comparten un requisito previo: haber descartado el factor que mantiene el problema, sea un vaciado incompleto, un cálculo o la atrofia vaginal.
Los más habituales en cistitis no complicada son fosfomicina en dosis única, nitrofurantoína o una cefalosporina oral. La elección depende de tu caso y la hace tu médico.
Entre una dosis única y siete días según el fármaco. Las pautas cortas son hoy la norma en la cistitis simple.
No. En España todos requieren prescripción médica.
Sí, es una de las opciones preferentes en cistitis no complicada, con buena eficacia y tasas de resistencia bajas.
No. Puede que esta vez no sea una infección, que la bacteria ya sea resistente o que la dosis sea insuficiente. Además invalida el cultivo posterior.
Algunas cefalosporinas y, según el trimestre, otras opciones concretas. Siempre bajo indicación médica: varios antibióticos habituales están contraindicados en la gestación.
Entre 48 y 72 horas desde la siembra, además del plazo del análisis de orina, que en tuMédico.es es de 2 a 4 días laborables.
En tuMédico.es no. Puedes reservarlo directamente, sin prescripción ni listas de espera.