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Revista médica Tumedico.es (ISSN: 2696-8894)

Ecografía ginecológica: qué es, cómo se hace y tipos

Ecografía ginecológica: qué es, cómo se hace y tipos
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Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta  |  ISNI: 0000000517782974

La ecografía es la parte de la revisión que más información aporta y la que menos se explica. Te tumbas, el ginecólogo mira una pantalla que tú no entiendes, dice «todo bien» y ahí se queda la conversación.

Merece la pena saber qué está mirando. Esta guía explica qué es una ecografía ginecológica, cómo se hace, qué diferencia hay entre la transvaginal y la abdominal, qué se ve en cada estructura y cómo prepararte.

Qué es una ecografía ginecológica

Una ecografía ginecológica es una prueba de imagen que usa ultrasonidos —ondas de sonido de frecuencia muy alta, inaudibles— para ver el útero, los ovarios, las trompas y el resto de la pelvis femenina.

El principio es sencillo: la sonda emite ultrasonidos, estos rebotan al encontrar tejidos de distinta densidad y el aparato traduce los ecos en una imagen en tiempo real. De ahí que en el informe se hable de estructuras «ecogénicas» o «anecoicas»: se refiere a cuánto eco devuelven.

Tiene dos ventajas que la hacen la prueba de imagen de referencia en ginecología:

  • No usa radiación. A diferencia de la radiografía o el TAC, no hay dosis acumulada. Se puede repetir tantas veces como haga falta y se usa sin problema en el embarazo.
  • Es a tiempo real. El médico ve, mueve la sonda y valora en el momento, lo que permite explicarte los hallazgos en la propia consulta.
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Tipos de ecografía ginecológica

Transvaginal

Es la más utilizada con diferencia. Se introduce en la vagina una sonda fina, alargada, cubierta con una funda desechable y lubricada.

Su ventaja es la proximidad: al estar la sonda a pocos centímetros del útero y los ovarios, usa frecuencias más altas y ofrece mucha más resolución. Detecta detalles que por vía abdominal simplemente no se ven, como un pólipo endometrial pequeño o el recuento exacto de folículos.

No requiere vejiga llena. Al contrario: se ve mejor con la vejiga vacía. Es la modalidad que se reserva cuando se pide una ecografía ginecológica como prueba aislada.

Abdominal o suprapúbica

La sonda se apoya sobre el abdomen bajo con gel conductor. Da una visión más panorámica pero menos detallada, porque los ultrasonidos tienen que atravesar la pared abdominal.

Se elige cuando la vía vaginal no es adecuada: en niñas, en mujeres que no han tenido relaciones sexuales, cuando hay dolor que impide la exploración o cuando hay un mioma o un quiste tan grande que no cabe en el campo de la sonda vaginal. Aquí sí hace falta la vejiga llena, porque actúa como ventana acústica.

Doppler

No es una ecografía aparte, es una función añadida que mide el flujo de sangre. Aporta información clave para valorar si un quiste tiene vascularización sospechosa, para estudiar un mioma o para valorar el flujo uterino en fertilidad.

Tridimensional

Reconstruye un volumen a partir de múltiples planos. Su indicación más clara son las malformaciones uterinas: un útero septo o bicorne se ve con una nitidez que el 2D no alcanza.

Qué se ve en cada estructura

Estructura Qué se valora Hallazgos frecuentes
Útero Tamaño, forma, posición y contorno Miomas, malformaciones, adenomiosis
Endometrio Grosor y aspecto de la capa interna Pólipos, engrosamiento, hiperplasia
Ovarios Tamaño y contenido Quistes, folículos, endometriomas
Recuento folicular Número de folículos antrales Orienta la reserva ovárica
Cuello del útero Longitud y aspecto Quistes de Naboth, acortamiento
Fondo de saco Presencia de líquido libre Hallazgo inespecífico, a interpretar

Un detalle que explica muchos malentendidos: el grosor del endometrio cambia a lo largo del ciclo. Justo después de la regla mide 3 o 4 mm; antes de la siguiente puede llegar a 12 o 14. Un valor «alto» en la segunda mitad del ciclo suele ser normal. Después de la menopausia, en cambio, el criterio es mucho más estricto y cualquier engrosamiento se estudia.

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Cómo se hace, paso a paso

La prueba completa dura entre 10 y 15 minutos.

1. Te quedas sin ropa de cintura para abajo y te cubres con una sábana.

2. Te colocas en la camilla, tumbada, con las rodillas flexionadas y separadas.

3. Se cubre la sonda con una funda desechable y se aplica gel lubricante.

4. Se introduce la sonda unos centímetros y se va inclinando para recorrer los distintos planos: útero de frente y de perfil, después cada ovario.

5. Se toman medidas y se congelan las imágenes que van al informe.

6. Se retira la sonda y te vistes. Suele quedar algo de gel; te darán papel.

Sobre si duele: no debería. La sonda es fina y produce sensación de presión, no dolor. Si duele, hay que decirlo, porque un dolor intenso durante la exploración es en sí mismo un dato clínico y puede orientar a endometriosis o a un suelo pélvico contracturado.

Cómo prepararte

  • Vejiga vacía para la transvaginal; vejiga llena si te han indicado la abdominal.
  • No hace falta ayuno salvo que se combine con analítica.
  • Puedes ir con la regla. No impide la prueba, aunque resulta más incómodo. Lo que conviene aplazar con la regla es la citología, no la ecografía.
  • En estudios de fertilidad se pide entre los días 2 y 5 del ciclo, porque es cuando se cuentan los folículos antrales.
  • Para valorar el endometrio se prefiere justo después de la regla, cuando está más fino y se ve mejor cualquier lesión.

Para qué se pide

Las indicaciones más habituales:

  • Revisión ginecológica de rutina, como parte de la visita de ginecología con ecografía.
  • Sangrado anómalo: reglas abundantes, sangrado entre reglas o cualquier sangrado tras la menopausia.
  • Dolor pélvico, agudo o crónico.
  • Estudio de fertilidad y seguimiento de tratamientos de reproducción.
  • Control de un mioma o un quiste ya conocidos.
  • Sospecha de endometriosis.
  • Control del DIU, para comprobar su posición.
  • Confirmación de embarazo y datación en las primeras semanas.

Cómo leer el informe de tu ecografía

El lenguaje de los informes ecográficos es especialmente opaco. Estos son los términos que más aparecen:

  • Anteversión / retroversión: hacia dónde se inclina el útero, hacia delante o hacia atrás. Ambas son variantes normales. Un útero en retroversión no causa infertilidad, aunque se haya dicho durante décadas.
  • Anecoico: negro en la imagen, es decir, contenido líquido. Un quiste simple es anecoico.
  • Hiperecogénico: brillante, contenido denso o sólido.
  • Endometrio trilaminar: aspecto en tres capas propio de la primera mitad del ciclo. Es normal y esperable.
  • Folículo dominante: el que va a ovular ese mes. No es un quiste.
  • Cuerpo lúteo: lo que queda del folículo tras ovular. Aparece en la segunda mitad del ciclo y es completamente normal.
  • Quistes de Naboth: pequeños quistes en el cuello del útero, un hallazgo banal y muy frecuente.
  • Líquido libre en fondo de saco: en pequeña cantidad puede ser fisiológico, sobre todo tras la ovulación.

Merece detenerse en dos de ellos, porque son los que más preocupan sin motivo. El cuerpo lúteo se describe a veces como «quiste» en el informe y alarma innecesariamente: es la estructura que produce progesterona después de ovular y desaparece sola. Y la retroversión uterina aparece en cerca de una de cada cuatro mujeres sin ninguna consecuencia.

Los quistes de ovario, el hallazgo más frecuente

Es lo que más aparece en una ecografía de rutina y lo que más inquieta, así que conviene tener el marco.

La mayoría son quistes funcionales: folículos que no llegaron a romperse o cuerpos lúteos que retuvieron líquido. Están directamente ligados al ciclo y desaparecen solos en dos o tres meses sin ningún tratamiento. Por eso lo habitual ante un quiste simple es repetir la ecografía pasado ese tiempo, no operar.

Los criterios que hacen que un quiste se estudie más a fondo son concretos: tamaño por encima de cierto umbral, contenido no homogéneo, tabiques internos gruesos, partes sólidas o vascularización llamativa en el Doppler. Ahí se amplía con marcadores o resonancia.

Un caso particular es el endometrioma, el quiste típico de la endometriosis, con un contenido característico descrito como «en vidrio deslustrado». Se reconoce bien por ecografía y su presencia cambia el planteamiento, entre otras cosas porque la cirugía sobre él resta reserva ovárica.

Qué no puede ver una ecografía

Es importante para no interpretar mal un «todo normal»:

  • No ve las trompas en condiciones normales. Solo se aprecian si están dilatadas o llenas de líquido. Para valorar su permeabilidad hacen falta otras pruebas.
  • No detecta la endometriosis superficial. Descarta endometriomas y lesiones profundas de cierto tamaño, pero una ecografía normal no descarta endometriosis. Es una de las causas del retraso diagnóstico de esta enfermedad.
  • No sustituye a la citología. Ve el cuello del útero por fuera, no las células.
  • No distingue con certeza benigno de maligno. Orienta mediante criterios de aspecto y vascularización, pero el diagnóstico definitivo lo da la anatomía patológica.

Qué pasa después

Como es una prueba a tiempo real, tu ginecólogo te explicará los hallazgos en la misma consulta. El informe escrito con las imágenes suele entregarse en el momento o quedar disponible en tu área privada.

Si aparece algo que requiere seguimiento, lo más frecuente es repetir la ecografía en unos meses —muchos quistes desaparecen solos— o ampliar el estudio con una resonancia, una histeroscopia o una analítica hormonal. Que se pida otra prueba no equivale a un diagnóstico grave. En la guía sobre miomas uterinos explicamos el caso más habitual de hallazgo que se controla sin tratar.

Por qué el momento del ciclo cambia lo que se ve

Es el detalle que más condiciona el resultado y el que casi nunca se explica al pedir la cita. El ovario y el endometrio cambian de aspecto cada semana.

Momento del ciclo Qué se ve mejor
Días 2-5 (con o justo tras la regla) Recuento de folículos antrales; endometrio fino, ideal para ver pólipos
Días 6-12 Folículo dominante en crecimiento; endometrio trilaminar
Días 13-15 Momento de la ovulación; seguimiento en tratamientos de fertilidad
Días 16-28 Cuerpo lúteo; endometrio grueso, que puede ocultar lesiones pequeñas

De aquí salen tres consecuencias prácticas:

  • Para estudiar el endometrio —sospecha de pólipo, sangrados anómalos— se prefiere justo después de la regla, cuando está fino y cualquier lesión destaca.
  • Para valorar la reserva ovárica se pide entre los días 2 y 5, que es cuando se cuentan los folículos antrales.
  • En la segunda mitad del ciclo el endometrio grueso y el cuerpo lúteo pueden generar hallazgos que parecen algo y no lo son.

Por eso, si te llaman para repetir una ecografía «en otro momento del ciclo», no es que algo haya salido mal: es que se busca la ventana en la que esa estructura concreta se ve mejor.

Un hallazgo muy frecuente: el endometrio engrosado

Merece un apartado propio porque genera bastante alarma y su interpretación depende por completo de la etapa vital.

En edad fértil, un endometrio de 12 o 14 mm en la segunda mitad del ciclo es normal. Se ha preparado para un posible embarazo y se desprenderá con la regla. No requiere nada.

Tras la menopausia, el criterio es mucho más estricto: sin sangrado se admite hasta unos 8-11 mm según el contexto, y con sangrado el umbral baja notablemente. Cualquier engrosamiento asociado a sangrado posmenopáusico se estudia con histeroscopia y biopsia.

La diferencia se explica sola: en edad fértil el endometrio crece porque hay hormonas que lo estimulan cada mes; después de la menopausia no debería haber ese estímulo, así que un endometrio grueso indica que algo lo está produciendo.

Preguntas frecuentes sobre la ecografía ginecológica

¿Qué es una ecografía ginecológica?

Una prueba de imagen con ultrasonidos que permite ver el útero, el endometrio y los ovarios, sin radiación y en tiempo real.

¿Cómo se hace una ecografía ginecológica?

Habitualmente por vía transvaginal, con una sonda fina cubierta y lubricada que se introduce unos centímetros. Dura entre 10 y 15 minutos.

¿Duele?

No debería. Produce sensación de presión. Un dolor intenso hay que comunicarlo, porque es un dato clínico relevante.

¿Hay que ir con la vejiga llena?

Para la transvaginal, no: se ve mejor vacía. Para la abdominal, sí, porque la vejiga llena hace de ventana acústica.

¿Se puede hacer con la regla?

Sí. Es más incómodo, pero no altera el resultado. En algunos estudios de fertilidad se pide precisamente en esos días.

¿Es lo mismo la ecografía ginecológica que la transvaginal?

La transvaginal es la vía más habitual de hacer una ecografía ginecológica, pero también puede hacerse por vía abdominal cuando la vaginal no es adecuada.

¿Puedo hacérmela si no he tenido relaciones sexuales?

Sí, por vía abdominal. Nunca se realiza una exploración vaginal sin tu consentimiento y explicándola antes.

¿Hace falta volante médico?

En tuMédico.es no. Puedes reservar la visita con ecografía directamente, eligiendo centro y hora.

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