
Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta | ISNI: 0000000517782974
El colesterol es una palabra que escuchas constantemente, pero pocas veces te explican qué significa realmente. No es tu enemigo: es una sustancia que tu cuerpo necesita para vivir. El problema aparece cuando se acumula en exceso y empieza a afectar tus arterias sin que tú notes nada.
Antes de hablar de cifras o tratamientos, conviene entender de qué estamos hablando. El colesterol es una sustancia grasa (un lípido) que tu organismo fabrica principalmente en el hígado y que también obtienes a través de los alimentos de origen animal.
Tu cuerpo lo utiliza para formar las membranas de tus células, producir hormonas como el cortisol o los estrógenos, sintetizar vitamina D y fabricar los ácidos biliares que te ayudan a digerir las grasas. Sin colesterol, simplemente no podrías funcionar.
El problema no es su existencia, sino su exceso. Cuando hay más colesterol del que tu cuerpo puede gestionar, este se deposita en las paredes de tus arterias formando placas. Ese proceso, llamado aterosclerosis (endurecimiento y estrechamiento arterial), es el origen de la mayoría de infartos e ictus en España.
Cuando entiendes qué es el colesterol, descubres que no hay uno solo, sino varias formas de transportarlo por la sangre. Esto importa porque algunos tipos protegen tu corazón y otros lo ponen en riesgo.
El colesterol viaja por la sangre unido a unas proteínas llamadas lipoproteínas. Según su densidad, se clasifican en varios grupos. Estos son los más relevantes:
En España, según el estudio ENRICA publicado por la Sociedad Española de Cardiología, el 50,5% de los adultos tiene el colesterol total elevado, y aproximadamente la mitad lo desconoce hasta que se hace una analítica.
Una vez sabes qué es el colesterol y sus tipos, lo siguiente es entender qué cifras se consideran sanas. Los valores se miden en miligramos por decilitro (mg/dl) en una analítica de sangre.
| Parámetro | Valor deseable |
|---|---|
| Colesterol total | Menos de 200 mg/dl |
| Colesterol LDL (riesgo bajo) | Menos de 115 mg/dl |
| Colesterol HDL (hombres) | Más de 40 mg/dl |
| Colesterol HDL (mujeres) | Más de 50 mg/dl |
| Triglicéridos | Menos de 150 mg/dl |
Estos valores son orientativos. Si tienes diabetes, has sufrido un infarto o tienes varios factores de riesgo cardiovascular, tu médico marcará objetivos más estrictos. La guía ESC/EAS 2019 recomienda en pacientes de muy alto riesgo bajar el LDL por debajo de 55 mg/dl.
El colesterol elevado no siempre se debe a la dieta. Hay factores que tú puedes modificar y otros que dependen de tu genética o de tu salud general.
Entre los factores modificables destacan los siguientes:
Hay también causas que no dependen de ti. La hipercolesterolemia familiar, una enfermedad genética hereditaria, afecta a 1 de cada 250 personas en España según la Fundación Hipercolesterolemia Familiar, y eleva el LDL desde el nacimiento. También influyen la edad, el sexo, el hipotiroidismo, ciertos fármacos como los corticoides y enfermedades como la diabetes o la insuficiencia renal crónica.
No notarás que tienes el colesterol alto. No produce dolor, ni cansancio, ni síntomas visibles hasta que aparece una complicación grave. Por eso la única forma fiable de saberlo es medirlo en una analítica de sangre.
El perfil lipídico es una analítica que mide el colesterol total, el LDL, el HDL y los triglicéridos. Tradicionalmente se realiza tras un ayuno de 8 a 12 horas, aunque las guías europeas actuales (ESC/EAS 2019) ya permiten en muchos casos hacerla sin ayunas si el objetivo es solo el cribado inicial.
En tuMédico.es acompañamos cada día a personas que llegan con dudas sobre su salud cardiovascular y no saben por dónde empezar. Nuestra experiencia clínica nos dice que una analítica de perfil lipídico bien interpretada permite anticiparte al problema años antes de que aparezca el primer síntoma. Por eso ofrecemos perfiles lipídicos completos sin necesidad de derivación previa, con resultados revisados por nuestro equipo médico.
La Sociedad Española de Arteriosclerosis recomienda hacer una primera analítica de control en hombres a partir de los 40 años y en mujeres a partir de los 50, o antes si hay antecedentes familiares de hipercolesterolemia o enfermedad cardiovascular precoz.
Cuando una analítica revela cifras elevadas, lo primero que se recomienda es cambiar el estilo de vida. Estos cambios pueden reducir el LDL entre un 10% y un 20% en los tres a seis meses siguientes.
Estos son los pasos clave:
El estudio PREDIMED, realizado en España con más de 7.000 participantes y publicado en el New England Journal of Medicine, demostró que la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reduce alrededor de un 30% los eventos cardiovasculares mayores.
Si tras tres a seis meses de cambios en tu estilo de vida tu colesterol sigue elevado, o si tu riesgo cardiovascular global es alto, tu médico valorará añadir medicación. Los fármacos más utilizados son las estatinas, que reducen la producción hepática de colesterol y disminuyen el LDL entre un 30% y un 55%.
Otros tratamientos incluyen la ezetimiba (que bloquea la absorción intestinal del colesterol), los inhibidores de PCSK9 (anticuerpos inyectables reservados para casos graves) y los fibratos, especialmente útiles cuando predominan los triglicéridos elevados.
Ningún tratamiento sustituye a los cambios de estilo de vida: los complementa. Y antes de iniciar cualquier medicación, una analítica de perfil lipídico completa es imprescindible para conocer tu punto de partida.
El colesterol es una sustancia grasa que tu cuerpo necesita para fabricar hormonas, vitamina D y membranas celulares. Tu hígado produce la mayor parte y el resto procede de la dieta. No es peligroso en sí mismo, sino su exceso. Cuando hay demasiado colesterol LDL en sangre, este se deposita en las paredes arteriales formando placas que estrechan y endurecen los vasos. Este proceso, llamado aterosclerosis, reduce el flujo sanguíneo y aumenta el riesgo de infarto, ictus y enfermedad arterial periférica. Suele evolucionar durante años sin síntomas, por lo que la analítica es la única forma fiable de detectarlo.
La frecuencia depende de tu edad, antecedentes y resultados previos. La Sociedad Española de Arteriosclerosis recomienda una primera medición en hombres a partir de los 40 años y en mujeres a partir de los 50. Si tus valores son normales, basta repetirla cada 4 o 5 años. Si tienes factores de riesgo (hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad o antecedentes familiares), conviene hacerla cada uno o dos años. En personas con colesterol elevado en tratamiento, la analítica se repite cada 3 a 12 meses para ajustar la pauta. En tuMédico.es puedes solicitar tu perfil lipídico sin volante médico previo.
Los principales responsables del aumento del colesterol LDL son los alimentos ricos en grasas saturadas y grasas trans. Entre las saturadas destacan embutidos, carnes procesadas, mantequilla, nata, quesos curados, piel del pollo y aceites de coco y palma. Las grasas trans aparecen en bollería industrial, galletas, snacks salados y comida rápida frita. El consumo elevado de azúcares simples y alcohol también eleva los triglicéridos y, de forma indirecta, el colesterol total. En cambio, el pescado azul, los frutos secos, el aceite de oliva virgen extra y las legumbres tienen un efecto protector demostrado.
Sí, y es más frecuente de lo que crees. El colesterol no depende solo del peso, sino también de la genética, la dieta, el ejercicio, el hábito tabáquico, la función tiroidea y otras enfermedades. Personas delgadas con hipercolesterolemia familiar pueden presentar valores de LDL superiores a 220 mg/dl desde la juventud. También hay personas con peso normal que consumen muchas grasas saturadas, llevan vida sedentaria o tienen hipotiroidismo no diagnosticado, y eso eleva sus cifras. Por eso medir el colesterol periódicamente con una analítica importa a cualquier edad y constitución, incluso si tu peso es normal.