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Revista médica Tumedico.es (ISSN: 2696-8894)

¿Puede el SIBO causar aumento de peso?

¿Puede el SIBO causar aumento de peso?
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Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta  |  ISNI: 0000000517782974

Es una de las dudas que más se repiten y una de las peor explicadas en internet. Encontrarás fuentes que aseguran que el SIBO adelgaza y otras que juran que engorda. Las dos tienen parte de razón, y entender por qué es la clave para saber qué te está pasando a ti.

La respuesta corta: el SIBO puede causar aumento de peso, pérdida de peso o ninguna de las dos cosas, y lo que inclina la balanza es el tipo de gas que predomina en tu intestino. Vamos con la respuesta larga.

¿Puede el SIBO causar aumento de peso? Lo que dice la evidencia

Sí, puede, y el mecanismo tiene nombre: el metano. Cuando el sobrecrecimiento es de tipo metanogénico (lo que hoy se llama IMO), aparecen dos efectos que empujan el peso hacia arriba.

El primero es el estreñimiento. El metano frena la motilidad del intestino, el tránsito se vuelve lento y eso por sí solo añade peso en la báscula y una sensación de pesadez constante.

El segundo es más interesante. Los estudios que han comparado a personas con y sin metano en el aliento encuentran de forma consistente un índice de masa corporal más alto en el grupo con metano. La explicación es que estas arqueas ayudan a extraer más energía de lo que comes: fermentan lo que tu intestino no había absorbido y liberan ácidos grasos de cadena corta que sí absorbes. Comiendo lo mismo, aprovechas más calorías.

Antes de asumir nada, merece la pena medir. El test del aliento distingue hidrógeno de metano en una sola prueba, y con el Test de SIBO en casa puedes hacerlo sin salir de casa ni pedir cita.

Test SIBO en casa Si sospechas que puedes tener sobrecrecimiento bacteriano y prefieres evitar desplazamientos, el test SIBO en casa es la opción más cómoda: recibes un kit en tu domicilio, recoges las muestras de aliento tú mismo y las envías de vuelta para su análisis en laboratorio. No necesitas receta médica ni acudir a ningún centro. En tuMédico.es ofrecemos dos kits para hacer la prueba de SIBO en casa —SIBO 8 y SIBO 12—, ambos con resultados interpretados por profesionales. En esta página te explicamos en qué consiste el test SIBO en casa, qué incluye el kit, cómo se hace paso a paso, cómo prepararte y cuánto cuesta.
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Entonces, ¿el SIBO adelgaza o engorda?

Depende del gas, y esta es la parte que casi nadie explica:

Tipo de SIBO Efecto sobre el peso Por qué
SIBO de metano (IMO) Tiende a engordar Estreñimiento y mayor extracción de calorías
SIBO de hidrógeno Tiende a adelgazar Diarrea y mala absorción de nutrientes
SIBO de sulfuro de hidrógeno Tiende a adelgazar Diarrea, a veces intensa

Por eso las dos afirmaciones que circulan son ciertas: quien tiene metano suele contar que engorda, y quien tiene hidrógeno suele contar que ha perdido peso. Ambos hablan de su experiencia real, solo que no tienen el mismo cuadro.

Hay además un tercer grupo del que casi nunca se habla: las personas con SIBO mixto, positivas en los dos gases a la vez. Es una situación frecuente, porque las arqueas productoras de metano se alimentan precisamente del hidrógeno que fabrican las bacterias. En estos casos el peso puede oscilar en ambas direcciones y el ritmo intestinal alterna diarrea y estreñimiento, lo que despista muchísimo y suele acabar con la etiqueta de intestino irritable. Solo un test que mida los dos gases permite ver el cuadro completo.

Hinchazón no es lo mismo que grasa

Este es el matiz más importante del artículo, porque afecta a casi todo el mundo con SIBO, tenga el gas que tenga.

La distensión abdominal del sobrecrecimiento hace que parezca que has ganado varios kilos: el pantalón aprieta, la barriga sobresale y la silueta cambia de forma llamativa a lo largo del día. Pero eso es gas y agua retenida en el intestino, no tejido graso. La báscula muchas veces ni se entera.

La pista que lo distingue es el ritmo diario. Si por la mañana te ves plano y por la noche pareces embarazado de varios meses, eso no es grasa: la grasa no aparece y desaparece en 12 horas. Es distensión, y responde al tratamiento del SIBO en cuestión de semanas. La grasa abdominal, en cambio, es estable: está igual al levantarte que al acostarte, y no cambia según lo que hayas comido ese día.

Cuando el SIBO hace perder peso

La cara contraria también existe y merece atención. En el sobrecrecimiento de hidrógeno, las bacterias compiten contigo por los nutrientes y dañan la superficie del intestino delgado donde se produce la absorción.

El resultado es una pérdida de peso involuntaria, acompañada de déficits que se pueden medir: vitamina B12 baja porque las bacterias la consumen, hierro y ferritina bajos, y vitaminas A, D, E y K bajas por la alteración de las sales biliares. Un dato curioso que a veces delata el cuadro es el ácido fólico alto, porque algunas bacterias lo fabrican.

Conviene dejar clara una cosa: la pérdida de peso involuntaria nunca debe atribuirse al SIBO sin más. Es un síntoma que obliga a descartar otras causas antes, y eso lo valora un médico.

Por qué las dietas no te funcionan si tienes SIBO

Aquí está la frustración que traen muchos pacientes, y tiene una explicación que da sentido a todo lo anterior.

Cuando alguien decide adelgazar, lo primero que hace es aumentar la verdura, la fruta, las legumbres y los integrales. Todos ellos son alimentos muy fermentables. Si tienes un sobrecrecimiento, acabas de darle a las bacterias exactamente lo que necesitan: más hinchazón, más gas y más malestar justo cuando estás intentando cuidarte.

De ahí sale la frase que repiten tantas personas: cuanto más sano como, peor me encuentro. No es imaginación ni falta de voluntad. Es fermentación. Y tiene una consecuencia perversa: al asociar la comida sana con el malestar, mucha gente termina volviendo a una dieta más pobre, con la que paradójicamente se encuentra mejor a corto plazo porque hay menos sustrato que fermentar.

Ocurre lo mismo con el ejercicio: cuesta más entrenar con el abdomen distendido, y el cansancio propio del sobrecrecimiento reduce la actividad diaria sin que te des cuenta.

Si te reconoces en esto, tiene sentido revisar los síntomas del SIBO antes de volver a intentar otra dieta.

El hipotiroidismo: el sospechoso que casi nadie descarta

Hay un factor que conviene poner sobre la mesa siempre que se habla de SIBO y peso, porque explica muchos casos y se pasa por alto de forma sistemática.

El hipotiroidismo hace dos cosas a la vez. La primera es evidente: enlentece el metabolismo, y con ello favorece el aumento de peso, el estreñimiento, el cansancio y la sensación de frío. La segunda es menos conocida: al frenar la motilidad intestinal, favorece la aparición del propio SIBO.

Es decir, no compiten como explicaciones alternativas: se alimentan mutuamente. Una tiroides lenta hace que las bacterias se acumulen, y el sobrecrecimiento resultante añade su propia distensión al cuadro. Quien tiene los dos suele llevar años convencido de que come mal.

Distinguirlos es sencillo y merece la pena hacerlo en paralelo al test del aliento, porque si hay hipotiroidismo y no se trata, el SIBO tenderá a volver por mucho antibiótico que se tome.

Qué mide la báscula y qué no

Una recomendación práctica para no volverte loco durante el proceso: la báscula es un mal indicador en el SIBO, porque mezcla en un solo número cosas que no tienen nada que ver.

  • El contenido intestinal: con estreñimiento por metano, ahí hay peso que no es tuyo en ningún sentido útil.
  • El agua retenida: la fermentación arrastra líquido al intestino por ósmosis y puede suponer un par de kilos que van y vienen.
  • El gas: no pesa prácticamente nada, pero es lo que más te cambia la silueta.
  • La grasa: lo único que de verdad querías medir, y lo que menos se mueve a corto plazo.

Por eso mucha gente termina el tratamiento diciendo que ha adelgazado cuando la báscula marca casi lo mismo. Y tienen razón: lo que ha cambiado es el volumen, no el peso. Un mejor indicador durante estas semanas es cómo te queda la ropa por la mañana comparado con la noche.

Qué hacer si sospechas que tu peso viene del SIBO

El orden importa, y saltárselo es lo que hace perder meses:

  • Mide primero. Un test del aliento te dice si hay sobrecrecimiento y, sobre todo, si el gas es metano o hidrógeno.
  • Trata según el gas. El metano necesita una combinación de antibióticos distinta a la del hidrógeno.
  • Descarta el tiroides. El hipotiroidismo engorda, estriñe, cansa y además favorece el SIBO: es un sospechoso doble que conviene medir.
  • Revisa los déficits con una analítica si has perdido peso, para saber qué hay que reponer.
  • Ajusta la dieta al final, no al principio, y sin cronificar la restricción.

Si prefieres hacer la prueba en un centro con supervisión, o tu médico te ha indicado una modalidad concreta, puedes reservar el test SIBO del aliento presencial.

Test SIBO: Prueba del Aliento para Detectar el Sobrecrecimiento Bacteriano El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) es uno de los trastornos digestivos más frecuentes y a la vez más infradiagnosticados. Según estudios recientes, puede afectar a entre el 6 % y el 15 % de personas sanas y hasta al 80 % de pacientes con síndrome del intestino irritable (SII). La prueba del SIBO es el método de referencia para diagnosticar esta condición de forma no invasiva: basta con soplar en un tubo. En esta página encontrarás todo lo que necesitas saber: qué es el test de SIBO, cómo se hace, qué modalidades existen, cuánto cuesta, cómo prepararte y cómo interpretar los resultados.
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En tuMédico.es atendemos a menudo a personas convencidas de que han engordado por falta de disciplina, cuando lo que tienen es un abdomen lleno de gas y un tránsito frenado por el metano. Nuestra experiencia nos dice que en cuanto se identifica el gas y se trata, la distensión baja en pocas semanas y la percepción del propio cuerpo cambia por completo, aunque la báscula apenas se haya movido.

Preguntas frecuentes sobre el SIBO y el aumento de peso

¿Puede el SIBO causar aumento de peso real o solo hinchazón?

Puede causar los dos, y conviene separarlos. La hinchazón es gas y agua retenida: hace que parezcas varios kilos más, cambia a lo largo del día y desaparece con el tratamiento en pocas semanas. El aumento de peso real ocurre sobre todo en el SIBO de metano, por dos vías: el estreñimiento que provoca y una mayor extracción de calorías de los mismos alimentos. En el SIBO de hidrógeno pasa justo lo contrario y lo habitual es perder peso.

¿El SIBO adelgaza o engorda?

Las dos cosas, según el gas. El de metano tiende a engordar, y los estudios encuentran de forma consistente un índice de masa corporal más alto en las personas con metano en el aliento. El de hidrógeno y el de sulfuro tienden a adelgazar por la diarrea y la mala absorción. Por eso encuentras testimonios contradictorios en internet: cada uno cuenta su tipo. Solo un test del aliento que mida ambos gases puede decirte en cuál de los dos grupos estás.

¿Cuánto peso se puede llegar a perder con el SIBO?

En el sobrecrecimiento de hidrógeno mal absorbido puede haber pérdidas de varios kilos en pocos meses, junto con déficits medibles de vitamina B12, hierro y vitaminas liposolubles. Aun así, hay que ser prudente: una pérdida de peso involuntaria y mantenida nunca debe atribuirse al SIBO por descarte propio. Es un síntoma de alarma que obliga a que un médico descarte antes otras causas, incluso aunque el test del aliento salga positivo.

¿Adelgazaré cuando trate el SIBO?

Casi todo el mundo pierde volumen abdominal, pero eso no es lo mismo que perder grasa. Lo que baja primero es la distensión, y el cambio en cómo te queda la ropa suele ser evidente sin que la báscula se mueva demasiado. Si tenías SIBO de metano y además estreñimiento, sí es habitual perder algún kilo al normalizarse el tránsito. Lo que no cabe esperar es que tratar el sobrecrecimiento resuelva por sí solo un exceso de peso que ya existía antes.

¿El SIBO puede causar retención de líquidos?

Sí, aunque no del tipo que se asocia normalmente a las piernas hinchadas. La fermentación bacteriana genera partículas osmóticamente activas dentro del intestino, y eso arrastra agua hacia la luz intestinal. Ese líquido no está en tus tejidos, está dentro del tubo digestivo, y contribuye tanto a la sensación de peso como a alguna oscilación en la báscula. Explica por qué puedes amanecer con dos kilos menos que la noche anterior sin haber hecho nada. En el SIBO de hidrógeno, esa misma agua es parte del mecanismo de la diarrea.

¿Por qué engordo si como poco y tengo el abdomen hinchado?

Hay dos explicaciones que suelen coincidir. La primera es que el metano ralentiza el tránsito y ayuda a extraer más energía de lo que comes, así que la misma cantidad de comida rinde más calorías. La segunda es que lo que ves quizá no sea grasa, sino gas: la distensión del SIBO cambia la silueta de forma muy llamativa. Y hay un tercer factor a descartar siempre en este escenario, que es el hipotiroidismo, porque engorda y favorece el sobrecrecimiento a la vez.

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