Presupuesto →
Resultados →
Atención al Cliente →

🏡 Nueva Clínica online SIBO · → Test en casa 55 €

⭐ Opiniones verificadas 4,6 / 5 →

Ahora aplaza en 3 cuotas con Scalapay →

🟢 Habla ahora con un médico 24/7 →

Flecha navegacion derecha
Flecha navegacion izquierda
Elige tu provincia
Elige tu municipio
Inicio > Artículos > Sistema digestivo > SIBO de hidrógeno: síntomas, causas y tratamiento específico
Revista médica Tumedico.es (ISSN: 2696-8894)

SIBO de hidrógeno: síntomas, causas y tratamiento específico

SIBO de hidrógeno: síntomas, causas y tratamiento específico
Compartir:

Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta  |  ISNI: 0000000517782974

Te has hecho el test del aliento y en el informe pone: hidrógeno positivo. Ya sabes que tienes SIBO, pero ahora aparece un matiz que nadie te había explicado: hay más de un tipo, y el tuyo tiene nombre y apellido.

Esta guía va del SIBO de hidrógeno: qué lo diferencia del de metano y del de sulfuro, por qué da diarrea en lugar de estreñimiento, con qué se trata y por qué esa distinción cambia por completo el enfoque.

Qué es el SIBO de hidrógeno

El SIBO consiste en que hay demasiadas bacterias en el intestino delgado, un tramo que debería estar relativamente poco poblado. Esas bacterias fermentan los azúcares de la comida antes de que puedas absorberlos, y en esa fermentación producen gas.

Se llama SIBO de hidrógeno cuando el gas predominante es el hidrógeno. Es el subtipo más frecuente: en torno a dos tercios de los casos.

Lo producen bacterias como Escherichia coli, Klebsiella, Enterococcus y otras del grupo de las aerobias facultativas. Son bacterias normales de tu intestino, y ahí está la idea que más cuesta asimilar: el problema no es qué bacterias son, sino dónde están y cuántas. En el colon serían perfectamente normales. En el intestino delgado, y en exceso, dan síntomas.

Y hay un detalle que hace posible todo el diagnóstico: las células humanas no producen hidrógeno. Ninguna. Si aparece hidrógeno en tu aliento, solo puede venir de bacterias fermentando. Por eso el test del aliento funciona: mide un gas que tu cuerpo no sabe fabricar.

Test de Microbiota Intestinal Conoce el estado real de tu microbiota intestinal con sequens Equilibria | Microbiota, un análisis clínico avanzado que evalúa tu flora intestinal y sus funciones clave. Analiza 15 biomarcadores relevantes escogidos tras años de investigación y analizados PCR cuantitativa, siendo el único test que cuenta con sello CE-IVD. Obtendrás un informe claro, fiable y acompañado de una consulta online con un especialista para convertir los resultados en un plan de acción real. Además podrás ampliarlo a tu medida con combinación de módulos de análisis adicionales: Marcadores inflamatorios, predisposición a Celiaquía y a Sensibilidad a más de 200 alimentos. 
Precio: 219€
Comprar

Los tres tipos de SIBO

Aquí está el núcleo del asunto, y es lo que explica por qué dos personas con el mismo diagnóstico tienen síntomas opuestos.

Tipo Microorganismo Síntoma dominante Frecuencia
Hidrógeno Bacterias (E. coli, Klebsiella) Diarrea, heces sueltas ~60-65 %
Metano (IMO) Arqueas (M. smithii) Estreñimiento ~25-30 %
Sulfuro de hidrógeno Bacterias reductoras de sulfato Diarrea y gases con olor a huevo podrido ~5-10 %

La diferencia entre el hidrógeno y el metano tiene una explicación mecánica muy concreta, y es de los detalles más bonitos de esta enfermedad.

El hidrógeno es el producto final de la fermentación bacteriana. Se acumula y sale en el aliento o en forma de gases. Acelera el tránsito: de ahí la diarrea.

El metano no lo producen bacterias, sino arqueas, unos microorganismos distintos. Y no fermentan comida: consumen el hidrógeno que fabrican las bacterias y lo convierten en metano. Son, literalmente, carroñeras del hidrógeno ajeno. El metano tiene el efecto contrario: frena el músculo intestinal y enlentece el tránsito, causando estreñimiento.

Esa relación explica dos cosas que confunden mucho:

  • Por qué puedes tener ambos elevados a la vez y síntomas alternantes.
  • Por qué a veces el hidrógeno sale bajo teniendo SIBO: si tienes muchas arqueas, están consumiendo el hidrógeno según se produce, y en el aliento aparece poco. El hidrógeno se está fabricando, pero alguien se lo está comiendo por el camino.

Si tu caso es el contrario y predomina el metano, tenemos una guía dedicada al SIBO de metano.

Síntomas del SIBO de hidrógeno

El cuadro típico incluye:

  • Diarrea o heces sueltas, a menudo urgentes. Es el síntoma más característico.
  • Hinchazón abdominal que empeora a lo largo del día y tras comer.
  • Gases abundantes, sin olor especialmente fuerte (a diferencia del sulfuro).
  • Dolor y retortijones.
  • Ruidos intestinales llamativos.
  • Intolerancia a fermentables: legumbres, cebolla, ajo, trigo, manzana.
  • Sensación de plenitud con poca comida.

Cuando lleva tiempo, aparecen consecuencias por malabsorción, porque las bacterias compiten por tus nutrientes y dañan la pared intestinal:

  • Déficit de vitamina B12 (las bacterias la consumen) con cansancio y hormigueos.
  • Déficit de hierro y anemia.
  • Déficit de vitaminas liposolubles (A, D, E, K).
  • Pérdida de peso en casos marcados.
  • Niebla mental y fatiga.

Un detalle diferencial útil: en el SIBO de hidrógeno la vitamina B12 baja pero el ácido fólico puede estar alto, porque las bacterias lo fabrican. Esa combinación (B12 baja + fólico alto) es bastante sugestiva y muchas veces pasa desapercibida en una analítica.

Los síntomas generales del cuadro los desarrollamos en la guía de síntomas del SIBO. Aquí interesa lo que distingue al subtipo de hidrógeno: si te has quedado con la idea de que el SIBO estriñe, este no es tu caso. El de hidrógeno hace lo contrario.

Causas: por qué aparece

El SIBO casi nunca es un accidente. Es la consecuencia de que haya fallado alguno de los mecanismos que mantienen limpio el intestino delgado:

  • Alteración del complejo motor migratorio. Es la causa más importante y la peor conocida. Entre comidas, el intestino ejecuta unas ondas de barrido que arrastran los restos hacia el colon. Es un sistema de limpieza que solo se activa en ayunas: picar entre horas lo apaga. Si esas ondas fallan, las bacterias se quedan y proliferan.
  • Gastroenteritis previa: una infección puede dañar esas ondas de barrido de forma persistente. Es el origen del SIBO postinfeccioso.
  • Antiácidos (omeprazol y similares) de forma prolongada: el ácido del estómago es una barrera antibacteriana. Sin ácido, pasan más bacterias vivas.
  • Cirugías abdominales y adherencias.
  • Hipotiroidismo y diabetes: ambos enlentecen el tránsito.
  • Válvula ileocecal incompetente: la puerta entre intestino delgado y colon no cierra bien y las bacterias del colon suben.
  • Alcohol y algunos fármacos (opioides, anticolinérgicos).

Este apartado es el que decide si te curas o recaes. Tratar el SIBO sin corregir la causa es vaciar una bañera con el grifo abierto, y explica la mayoría de las recaídas.

Cómo se diagnostica

Con el test SIBO del aliento. Bebes una solución de lactulosa o glucosa y soplas en tubos cada 15-20 minutos durante 2-3 horas.

El criterio de positividad para el hidrógeno es una subida de 20 ppm o más sobre el valor basal en los primeros 90-100 minutos. Los dos elementos importan: la magnitud y el momento. Una subida temprana señala fermentación en el intestino delgado; una tardía es simplemente el colon haciendo su trabajo, y eso no es SIBO.

Dos condiciones para que el resultado valga:

  • Que el test mida también metano. Uno que solo mida hidrógeno deja fuera al 30 % de los casos y puede darte un negativo falso.
  • Que la preparación sea estricta: sin antibióticos cuatro semanas antes, sin probióticos ni procinéticos una semana antes, dieta baja en fermentables el día previo, 12 horas de ayuno y sin fumar el día de la prueba. Una preparación mal hecha no da un resultado dudoso: da un resultado falso.

Si prefieres no bloquear una mañana entera en un centro, el Test de SIBO en casa usa el mismo principio y el mismo laboratorio; solo cambia quién recoge las muestras. La única exigencia es respetar los tiempos de cada tubo con rigor, porque toda la interpretación depende de la curva.

Test SIBO: Prueba del Aliento para Detectar el Sobrecrecimiento Bacteriano El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) es uno de los trastornos digestivos más frecuentes y a la vez más infradiagnosticados. Según estudios recientes, puede afectar a entre el 6 % y el 15 % de personas sanas y hasta al 80 % de pacientes con síndrome del intestino irritable (SII). La prueba del SIBO es el método de referencia para diagnosticar esta condición de forma no invasiva: basta con soplar en un tubo. En esta página encontrarás todo lo que necesitas saber: qué es el test de SIBO, cómo se hace, qué modalidades existen, cuánto cuesta, cómo prepararte y cómo interpretar los resultados.
Precio: 55€
Comprar

Tratamiento específico del SIBO de hidrógeno

Aquí está la razón práctica de todo lo anterior: el tratamiento depende del gas. Y el de hidrógeno tiene una ventaja clara.

Antibiótico

El tratamiento de referencia es la rifaximina, un antibiótico que apenas se absorbe: actúa dentro del intestino y no pasa a la sangre, por lo que tiene pocos efectos sistémicos. La pauta habitual es de 14 días y debe indicarla tu médico.

Y este es el dato que marca la diferencia entre subtipos: en el SIBO de hidrógeno, la rifaximina sola consigue tasas de respuesta en torno al 60-70 %. En el de metano no basta: hace falta añadir un segundo antibiótico, porque las arqueas son mucho más resistentes.

El SIBO de hidrógeno es el subtipo que mejor responde al tratamiento. Si te ha tocado uno, este es el que conviene tener.

Alternativas y complementos

  • Antimicrobianos de origen vegetal (berberina, orégano, alicina): hay estudios que sugieren eficacia comparable. Siempre con supervisión, no son inocuos.
  • Dieta baja en FODMAP: reduce el sustrato fermentable y alivia. Es una medida temporal, de unas semanas, con reintroducción posterior. Mantenerla indefinidamente empobrece la microbiota.
  • Procinéticos tras el antibiótico: reactivan las ondas de barrido y son de lo que más reduce las recaídas.
  • Espaciar las comidas 4-5 horas, sin picar: permite que el complejo motor migratorio se ponga en marcha. Es gratis y es de lo más eficaz.
  • Corregir los déficits de B12, hierro y vitaminas liposolubles.

Prevenir la recaída

Las recaídas son frecuentes: alrededor de un tercio en los primeros nueve meses. Lo que las reduce no es repetir antibióticos, sino:

  • Corregir la causa de base (el tiroides, los antiácidos, el tránsito).
  • Usar procinéticos si están indicados.
  • Respetar los ayunos entre comidas.
  • Revisar la medicación que enlentece el intestino.

En tuMédico.es vemos con frecuencia a personas que han hecho tres y cuatro tandas de antibiótico sin que nadie se haya preguntado por qué recaen. Nuestra experiencia es clara en esto: el antibiótico es la parte fácil. Lo que decide el resultado a un año es haber encontrado y corregido lo que permitió el sobrecrecimiento.

Qué comer durante el tratamiento

La dieta acompaña al tratamiento, no lo sustituye, y conviene entender qué hace exactamente cada enfoque.

La dieta baja en FODMAP retira temporalmente los azúcares que más fermentan: legumbres, cebolla, ajo, trigo, manzana, pera, coles, lácteos con lactosa y edulcorantes tipo sorbitol. Al quitar el sustrato, las bacterias producen menos gas y los síntomas bajan. Es eficaz, y ahí está su trampa: alivia tanto que mucha gente se queda en ella indefinidamente.

Ese es el error más extendido. La dieta no mata al sobrecrecimiento, lo silencia: reduce el combustible, pero las bacterias siguen donde estaban. Y mantenerla durante meses tiene un coste real, porque los alimentos que retira son precisamente los que alimentan a la microbiota buena del colon. El resultado a largo plazo es una microbiota más pobre y una lista de alimentos «prohibidos» cada vez más larga.

El planteamiento razonable es: dieta baja en FODMAP unas semanas, en paralelo al tratamiento, y reintroducción guiada después, alimento por alimento, para recuperar la mayor variedad posible. La dieta es un andamio, no la casa.

Hay un matiz más, y es contraintuitivo: durante el antibiótico, algunos especialistas prefieren no restringir demasiado. La rifaximina actúa mejor sobre bacterias activas, así que dejarlas sin comer del todo puede restarle eficacia. Es una decisión que corresponde a quien lleva tu caso.

Preguntas frecuentes sobre el SIBO de hidrógeno

¿Qué es el SIBO de hidrógeno?

Es el subtipo de sobrecrecimiento bacteriano en el que el gas predominante es el hidrógeno, producido por bacterias como E. coli o Klebsiella que fermentan los azúcares en el intestino delgado. Es el más frecuente: unos dos tercios de los casos. Se diagnostica con el test del aliento, porque las células humanas no producen hidrógeno: si aparece en el aliento, solo puede venir de bacterias. Su síntoma más característico es la diarrea, no el estreñimiento.

¿Qué diferencia hay entre el SIBO de hidrógeno y el de metano?

El microorganismo y el efecto sobre el tránsito. El hidrógeno lo producen bacterias y acelera el intestino, causando diarrea. El metano lo producen arqueas, que no fermentan comida sino que consumen el hidrógeno de las bacterias, y frena el músculo intestinal, causando estreñimiento. También cambia el tratamiento: el de hidrógeno suele responder a rifaximina sola, mientras que el de metano necesita añadir un segundo antibiótico porque las arqueas son más resistentes.

¿Cuál es el tratamiento del SIBO de hidrógeno?

El de referencia es la rifaximina, habitualmente durante 14 días y siempre con indicación médica. Es un antibiótico que apenas se absorbe, así que actúa en el intestino con pocos efectos generales. En este subtipo alcanza tasas de respuesta del 60-70 % en monoterapia, lo que lo convierte en el SIBO que mejor responde. Se complementa con dieta baja en fermentables de forma temporal, procinéticos para evitar recaídas y la corrección de los déficits de B12 o hierro.

¿El SIBO de hidrógeno da diarrea o estreñimiento?

Diarrea o heces sueltas, a menudo con urgencia. Es justo lo contrario de lo que mucha gente espera, porque la idea extendida de que el SIBO estriñe corresponde en realidad al de metano. El hidrógeno acelera el tránsito intestinal; el metano lo frena. Si tienes ambos gases elevados, los síntomas pueden alternar entre diarrea y estreñimiento, que es un patrón mixto bastante habitual.

¿Se puede tener SIBO de hidrógeno con el test negativo?

Puede ocurrir. La razón más curiosa es que tengas muchas arqueas productoras de metano: consumen el hidrógeno según se produce, de modo que en el aliento aparece poco pese a que sí se está fabricando. Otras causas son haber tomado antibióticos en las semanas previas, una preparación mal hecha, o que se haya usado glucosa cuando el sobrecrecimiento está en el tramo final del intestino. Si los síntomas son claros y el test es negativo, coméntalo con tu médico.

  • Redes Sociales
  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • TikTok
tuMédico.es está acreditado por:
Acreditaciones de Páginas Web Sanitarias SEAFORMEC Enisa

Aceptar

Aceptar
Cargando...
Llámanos al 931 226 223 /

O escríbenos a [email protected]