
Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta | ISNI: 0000000517782974
Molestias digestivas, hinchazón, malas digestiones. Buscas en internet y aparecen dos nombres una y otra vez: SIBO y Helicobacter pylori. Los dos se diagnostican soplando en un tubo, los dos se tratan con antibióticos y los dos dan síntomas parecidos. Es lógico acabar pensando que son lo mismo.
No lo son. Son dos bacterias distintas, en dos órganos distintos, con dos tests distintos y dos tratamientos distintos. Y sí, se pueden tener a la vez. Esta guía aclara en qué se diferencian, cómo saber cuál tienes y por qué a veces uno lleva al otro.
El Helicobacter pylori es una bacteria concreta que coloniza el estómago. El SIBO es un exceso de bacterias normales en el intestino delgado.
Es decir: en un caso el problema es qué bacteria hay, y en el otro es cuántas y dónde. Uno es una infección por un microorganismo ajeno; el otro es un desequilibrio de tu propia flora, que está donde no debería y en cantidad excesiva.
| Helicobacter pylori | SIBO | |
|---|---|---|
| Qué es | Una bacteria específica | Exceso de bacterias variadas |
| Dónde | Estómago | Intestino delgado |
| Se contagia | Sí, persona a persona | No |
| Gas que se mide | CO₂ marcado con urea | Hidrógeno, metano, sulfuro |
| Riesgo a largo plazo | Úlcera y cáncer gástrico | Malabsorción y déficits |
Es una bacteria con una habilidad extraordinaria: sobrevivir en el ácido del estómago, un ambiente que mata a casi todo lo demás. Lo consigue produciendo ureasa, una enzima que descompone la urea y genera amoníaco, creando una nube alcalina protectora a su alrededor.
Esa misma enzima es la que permite diagnosticarla, como se verá más adelante.
Se contagia de persona a persona, sobre todo en la infancia y en el entorno familiar, por vía oral. Es muy frecuente: infecta a alrededor de la mitad de la población mundial y a un porcentaje elevado en España.
Sus síntomas típicos son altos, es decir, de estómago:
Lo importante es que no se queda en las molestias: es la principal causa de úlcera gástrica y duodenal, y está clasificado como carcinógeno de tipo 1 por su relación con el cáncer gástrico. Por eso, cuando se detecta y está indicado, se trata siempre.
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado consiste en que hay demasiados microorganismos en un tramo que debería estar poco poblado. No hay una bacteria culpable: son bacterias normales —E. coli, Klebsiella, Enterococcus— que en el colon serían perfectamente corrientes.
Esas bacterias fermentan los azúcares antes de que puedas absorberlos y producen gas. De ahí los síntomas, que son bajos, es decir, intestinales:
No se contagia. Aparece cuando falla alguno de los mecanismos que mantienen limpio el intestino delgado, y ese matiz cambia por completo el enfoque: no se trata de eliminar a un invasor, sino de entender qué dejó de funcionar.
La pista más práctica es la localización y el momento:
| Helicobacter pylori | SIBO | |
|---|---|---|
| Dónde molesta | Boca del estómago | Todo el abdomen, difuso |
| Cuándo empeora | En ayunas y de madrugada | Después de comer, a lo largo del día |
| Síntoma estrella | Ardor y dolor | Hinchazón y gases |
| Efecto de los antiácidos | Alivian | No alivian, pueden empeorar |
Ese último punto es especialmente revelador. Si llevas meses tomando omeprazol y no notas mejoría —o incluso estás peor—, es un dato a favor de que el problema no esté en el estómago.
Aquí está lo que casi nunca se explica, y responde a la pregunta de si pueden darse a la vez. La respuesta es sí, y además hay una relación de causa a efecto en una dirección concreta.
El ácido del estómago es una barrera antibacteriana: mata buena parte de las bacterias que llegan con la comida antes de que alcancen el intestino delgado.
Ahora encadena los pasos:
Este circuito explica un patrón que se ve mucho en consulta: alguien tratado con éxito de H. pylori que erradica la bacteria, mejora del ardor y sin embargo desarrolla hinchazón y gases que antes no tenía. No es que el tratamiento haya fallado: es que ha cambiado el problema de sitio.
Merece un apartado propio, porque es el punto donde más se puede hacer y donde menos se hace.
Los inhibidores de la bomba de protones —omeprazol, pantoprazol, esomeprazol y similares— son fármacos eficaces y seguros cuando están indicados. El problema no es el fármaco: es el tiempo. Se prescriben para una pauta de semanas y se acaban tomando durante años sin que nadie vuelva a plantear si siguen haciendo falta.
Las consecuencias de mantenerlos sin indicación son concretas:
Ese último punto explica muchos tratamientos indefinidos. Por eso la retirada, cuando está indicada, se hace de forma progresiva y con supervisión, no de un día para otro.
La pregunta que conviene hacerse, o hacerle a tu médico, es sencilla: ¿por qué empecé a tomarlo y ese motivo sigue vigente? Si la respuesta es «me lo dieron con el tratamiento del Helicobacter hace tres años», hay conversación que tener.
Los dos se hacen soplando, y ahí termina el parecido. Miden cosas distintas y no se sustituyen.
Bebes una solución con urea marcada. Si la bacteria está, su ureasa la descompone y libera CO₂ marcado, que se detecta en el aliento. Es rápido —unos 30 minutos—, muy fiable y sirve tanto para diagnosticar como para comprobar la erradicación tras el tratamiento.
La preparación es crítica: sin antibióticos las 4 semanas previas y sin antiácidos las 2 semanas previas. Tomar omeprazol antes de la prueba es la causa más frecuente de falsos negativos, y es un error muy común porque justo quien tiene síntomas es quien lo está tomando.
Puedes solicitarlo directamente como test del aliento de Helicobacter pylori, y tienes los detalles de cómo se realiza en nuestra guía sobre cómo se hace el test de aliento.
Bebes lactulosa o glucosa y soplas cada 15-20 minutos durante dos o tres horas, porque lo que interesa es la curva completa, no un valor puntual. Se mide hidrógeno y metano —idealmente también sulfuro—, y el criterio es una subida de 20 ppm o más sobre el basal en los primeros 90-100 minutos para el hidrógeno, o 10 ppm de metano en cualquier momento.
La preparación es igual de estricta y añade dieta baja en fermentables el día previo y suspensión de probióticos y procinéticos. Si prefieres no bloquear una mañana, el Test de SIBO en casa usa el mismo principio y el mismo laboratorio.
El orden razonable, cuando hay síntomas altos y bajos mezclados, suele ser descartar primero el Helicobacter pylori. Dos razones: su test es más rápido y sencillo, y su tratamiento tiene indicación clara por el riesgo de úlcera y cáncer gástrico.
Después, si persisten la hinchazón y los gases, se estudia el SIBO. Y hay un motivo técnico para ese orden: los antibióticos del tratamiento erradicador alteran el test de SIBO durante las cuatro semanas siguientes, así que hacerlo antes obligaría a repetirlo.
En tuMédico.es nos llega con frecuencia una situación muy concreta: personas que erradicaron el Helicobacter hace uno o dos años, siguen con omeprazol de forma indefinida y han desarrollado una hinchazón que nadie ha relacionado con nada. Nuestra experiencia es que revisar si ese antiácido sigue estando indicado es una de las preguntas que más veces desatasca el caso, y casi nunca se la ha hecho nadie.
También aquí se parecen por fuera —antibióticos en los dos casos— y se diferencian en casi todo lo demás.
| Helicobacter pylori | SIBO | |
|---|---|---|
| Objetivo | Erradicar la bacteria por completo | Reducir la población a niveles normales |
| Esquema | Varios antibióticos combinados más antiácido | Antibiótico de acción local |
| Duración | 10-14 días | 14 días, según el tipo |
| Se comprueba después | Sí, siempre | Solo si procede |
| Recaídas | Poco frecuentes tras erradicar | Frecuentes si no se corrige la causa |
La diferencia conceptual es la que más ayuda a entender por qué uno se cura y el otro recae. En el Helicobacter hay un invasor que eliminar: una vez fuera, y salvo reinfección, el problema se acaba. En el SIBO no hay invasor: son tus propias bacterias en el sitio equivocado. Si el mecanismo que las mantenía a raya sigue averiado, volverán.
De ahí que en el SIBO el antibiótico sea la parte fácil y la difícil sea la otra: encontrar y corregir por qué falló el sistema de limpieza del intestino. El picoteo continuo que apaga las ondas de barrido, una gastroenteritis previa, el hipotiroidismo, el tránsito lento o unos antiácidos mantenidos sin indicación. Tratar sin corregir eso es vaciar una bañera con el grifo abierto.
No. El Helicobacter pylori es una bacteria concreta que coloniza el estómago y se contagia de persona a persona; el SIBO es un exceso de bacterias normales del propio organismo en el intestino delgado, y no se contagia. En uno el problema es qué bacteria hay, en el otro cuántas y dónde. Se diagnostican con tests de aliento diferentes, que miden gases distintos, y sus tratamientos y sus riesgos a largo plazo también son diferentes.
Sí, y además existe una relación en una dirección concreta. El ácido del estómago actúa como barrera antibacteriana; el Helicobacter puede reducir esa producción de ácido con el tiempo, y su tratamiento incluye inhibidores de la bomba de protones que la reducen todavía más. Si el antiácido se mantiene durante meses o años tras la erradicación, llegan más bacterias vivas al intestino delgado y puede aparecer SIBO. Es un patrón frecuente en consulta.
Los síntomas orientan por su localización y su horario. El Helicobacter da molestias altas, en la boca del estómago, con ardor y dolor que empeoran en ayunas o de madrugada, y que alivian con antiácidos. El SIBO da síntomas bajos y difusos por todo el abdomen, con hinchazón y gases que empeoran después de comer y a lo largo del día, y que no alivian con antiácidos. Solo los tests de aliento correspondientes lo confirman.
No, y son pruebas que no se sustituyen. El test de Helicobacter usa urea marcada y mide CO₂ en unos 30 minutos, aprovechando que esa bacteria produce ureasa. El test de SIBO usa lactulosa o glucosa y mide hidrógeno y metano a lo largo de dos o tres horas, porque lo que importa es la forma de la curva. Un test de Helicobacter negativo no dice absolutamente nada sobre si hay o no sobrecrecimiento bacteriano.
Cuando hay síntomas altos y bajos mezclados, lo razonable es descartar primero el Helicobacter pylori: su test es más rápido y su tratamiento tiene indicación clara por el riesgo de úlcera y de cáncer gástrico. Después, si persisten la hinchazón y los gases, se estudia el SIBO. Hay además un motivo técnico para ese orden: los antibióticos del tratamiento erradicador alteran el test de SIBO durante las cuatro semanas siguientes.