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Revista médica Tumedico.es (ISSN: 2696-8894)

SIBO y Helicobacter pylori: en qué se diferencian y si pueden darse a la vez

SIBO y Helicobacter pylori: en qué se diferencian y si pueden darse a la vez
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Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta  |  ISNI: 0000000517782974

Molestias digestivas, hinchazón, malas digestiones. Buscas en internet y aparecen dos nombres una y otra vez: SIBO y Helicobacter pylori. Los dos se diagnostican soplando en un tubo, los dos se tratan con antibióticos y los dos dan síntomas parecidos. Es lógico acabar pensando que son lo mismo.

No lo son. Son dos bacterias distintas, en dos órganos distintos, con dos tests distintos y dos tratamientos distintos. Y sí, se pueden tener a la vez. Esta guía aclara en qué se diferencian, cómo saber cuál tienes y por qué a veces uno lleva al otro.

La diferencia esencial, en una frase

El Helicobacter pylori es una bacteria concreta que coloniza el estómago. El SIBO es un exceso de bacterias normales en el intestino delgado.

Es decir: en un caso el problema es qué bacteria hay, y en el otro es cuántas y dónde. Uno es una infección por un microorganismo ajeno; el otro es un desequilibrio de tu propia flora, que está donde no debería y en cantidad excesiva.

Helicobacter pylori SIBO
Qué es Una bacteria específica Exceso de bacterias variadas
Dónde Estómago Intestino delgado
Se contagia Sí, persona a persona No
Gas que se mide CO₂ marcado con urea Hidrógeno, metano, sulfuro
Riesgo a largo plazo Úlcera y cáncer gástrico Malabsorción y déficits
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Qué es el Helicobacter pylori

Es una bacteria con una habilidad extraordinaria: sobrevivir en el ácido del estómago, un ambiente que mata a casi todo lo demás. Lo consigue produciendo ureasa, una enzima que descompone la urea y genera amoníaco, creando una nube alcalina protectora a su alrededor.

Esa misma enzima es la que permite diagnosticarla, como se verá más adelante.

Se contagia de persona a persona, sobre todo en la infancia y en el entorno familiar, por vía oral. Es muy frecuente: infecta a alrededor de la mitad de la población mundial y a un porcentaje elevado en España.

Sus síntomas típicos son altos, es decir, de estómago:

  • Dolor o ardor en la boca del estómago, característicamente en ayunas o de madrugada.
  • Sensación de plenitud precoz al comer.
  • Náuseas, eructos frecuentes.
  • Digestiones pesadas.

Lo importante es que no se queda en las molestias: es la principal causa de úlcera gástrica y duodenal, y está clasificado como carcinógeno de tipo 1 por su relación con el cáncer gástrico. Por eso, cuando se detecta y está indicado, se trata siempre.

Qué es el SIBO

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado consiste en que hay demasiados microorganismos en un tramo que debería estar poco poblado. No hay una bacteria culpable: son bacterias normales —E. coli, Klebsiella, Enterococcus— que en el colon serían perfectamente corrientes.

Esas bacterias fermentan los azúcares antes de que puedas absorberlos y producen gas. De ahí los síntomas, que son bajos, es decir, intestinales:

  • Hinchazón abdominal que empeora a lo largo del día y después de comer.
  • Gases abundantes.
  • Diarrea o estreñimiento según el tipo de gas predominante.
  • Dolor y retortijones, ruidos intestinales.
  • Intolerancia a legumbres, cebolla, ajo, trigo o manzana.

No se contagia. Aparece cuando falla alguno de los mecanismos que mantienen limpio el intestino delgado, y ese matiz cambia por completo el enfoque: no se trata de eliminar a un invasor, sino de entender qué dejó de funcionar.

Cómo distinguirlos por los síntomas

La pista más práctica es la localización y el momento:

Helicobacter pylori SIBO
Dónde molesta Boca del estómago Todo el abdomen, difuso
Cuándo empeora En ayunas y de madrugada Después de comer, a lo largo del día
Síntoma estrella Ardor y dolor Hinchazón y gases
Efecto de los antiácidos Alivian No alivian, pueden empeorar

Ese último punto es especialmente revelador. Si llevas meses tomando omeprazol y no notas mejoría —o incluso estás peor—, es un dato a favor de que el problema no esté en el estómago.

La conexión: por qué uno puede llevar al otro

Aquí está lo que casi nunca se explica, y responde a la pregunta de si pueden darse a la vez. La respuesta es sí, y además hay una relación de causa a efecto en una dirección concreta.

El ácido del estómago es una barrera antibacteriana: mata buena parte de las bacterias que llegan con la comida antes de que alcancen el intestino delgado.

Ahora encadena los pasos:

  1. El Helicobacter pylori produce ureasa y amoníaco, y con el tiempo puede provocar gastritis atrófica, que reduce la producción de ácido.
  2. Además, el tratamiento habitual de la infección incluye inhibidores de la bomba de protones —omeprazol y similares— que reducen el ácido de forma intensa.
  3. Muchas personas siguen tomando el antiácido durante meses o años después de terminar el tratamiento.
  4. Con menos ácido, más bacterias vivas llegan al intestino delgado.
  5. Aparece el SIBO.

Este circuito explica un patrón que se ve mucho en consulta: alguien tratado con éxito de H. pylori que erradica la bacteria, mejora del ardor y sin embargo desarrolla hinchazón y gases que antes no tenía. No es que el tratamiento haya fallado: es que ha cambiado el problema de sitio.

Los antiácidos: el eslabón que casi nadie revisa

Merece un apartado propio, porque es el punto donde más se puede hacer y donde menos se hace.

Los inhibidores de la bomba de protones —omeprazol, pantoprazol, esomeprazol y similares— son fármacos eficaces y seguros cuando están indicados. El problema no es el fármaco: es el tiempo. Se prescriben para una pauta de semanas y se acaban tomando durante años sin que nadie vuelva a plantear si siguen haciendo falta.

Las consecuencias de mantenerlos sin indicación son concretas:

  • Menos barrera antibacteriana, con más bacterias vivas alcanzando el intestino delgado. Es el mecanismo que favorece el SIBO.
  • Peor absorción de vitamina B12, que requiere ácido para liberarse de las proteínas de los alimentos.
  • Peor absorción de hierro, magnesio y calcio.
  • Efecto rebote al retirarlos de golpe: el estómago produce más ácido durante unos días, lo que se interpreta como «me sientan mal si los dejo» y perpetúa la toma.

Ese último punto explica muchos tratamientos indefinidos. Por eso la retirada, cuando está indicada, se hace de forma progresiva y con supervisión, no de un día para otro.

La pregunta que conviene hacerse, o hacerle a tu médico, es sencilla: ¿por qué empecé a tomarlo y ese motivo sigue vigente? Si la respuesta es «me lo dieron con el tratamiento del Helicobacter hace tres años», hay conversación que tener.

Los dos tests: por qué no son intercambiables

Los dos se hacen soplando, y ahí termina el parecido. Miden cosas distintas y no se sustituyen.

Test del aliento para Helicobacter pylori

Bebes una solución con urea marcada. Si la bacteria está, su ureasa la descompone y libera CO₂ marcado, que se detecta en el aliento. Es rápido —unos 30 minutos—, muy fiable y sirve tanto para diagnosticar como para comprobar la erradicación tras el tratamiento.

La preparación es crítica: sin antibióticos las 4 semanas previas y sin antiácidos las 2 semanas previas. Tomar omeprazol antes de la prueba es la causa más frecuente de falsos negativos, y es un error muy común porque justo quien tiene síntomas es quien lo está tomando.

Puedes solicitarlo directamente como test del aliento de Helicobacter pylori, y tienes los detalles de cómo se realiza en nuestra guía sobre cómo se hace el test de aliento.

Test del aliento para SIBO

Bebes lactulosa o glucosa y soplas cada 15-20 minutos durante dos o tres horas, porque lo que interesa es la curva completa, no un valor puntual. Se mide hidrógeno y metano —idealmente también sulfuro—, y el criterio es una subida de 20 ppm o más sobre el basal en los primeros 90-100 minutos para el hidrógeno, o 10 ppm de metano en cualquier momento.

La preparación es igual de estricta y añade dieta baja en fermentables el día previo y suspensión de probióticos y procinéticos. Si prefieres no bloquear una mañana, el Test de SIBO en casa usa el mismo principio y el mismo laboratorio.

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Qué hacer si sospechas de los dos

El orden razonable, cuando hay síntomas altos y bajos mezclados, suele ser descartar primero el Helicobacter pylori. Dos razones: su test es más rápido y sencillo, y su tratamiento tiene indicación clara por el riesgo de úlcera y cáncer gástrico.

Después, si persisten la hinchazón y los gases, se estudia el SIBO. Y hay un motivo técnico para ese orden: los antibióticos del tratamiento erradicador alteran el test de SIBO durante las cuatro semanas siguientes, así que hacerlo antes obligaría a repetirlo.

En tuMédico.es nos llega con frecuencia una situación muy concreta: personas que erradicaron el Helicobacter hace uno o dos años, siguen con omeprazol de forma indefinida y han desarrollado una hinchazón que nadie ha relacionado con nada. Nuestra experiencia es que revisar si ese antiácido sigue estando indicado es una de las preguntas que más veces desatasca el caso, y casi nunca se la ha hecho nadie.

Los tratamientos, comparados

También aquí se parecen por fuera —antibióticos en los dos casos— y se diferencian en casi todo lo demás.

Helicobacter pylori SIBO
Objetivo Erradicar la bacteria por completo Reducir la población a niveles normales
Esquema Varios antibióticos combinados más antiácido Antibiótico de acción local
Duración 10-14 días 14 días, según el tipo
Se comprueba después Sí, siempre Solo si procede
Recaídas Poco frecuentes tras erradicar Frecuentes si no se corrige la causa

La diferencia conceptual es la que más ayuda a entender por qué uno se cura y el otro recae. En el Helicobacter hay un invasor que eliminar: una vez fuera, y salvo reinfección, el problema se acaba. En el SIBO no hay invasor: son tus propias bacterias en el sitio equivocado. Si el mecanismo que las mantenía a raya sigue averiado, volverán.

De ahí que en el SIBO el antibiótico sea la parte fácil y la difícil sea la otra: encontrar y corregir por qué falló el sistema de limpieza del intestino. El picoteo continuo que apaga las ondas de barrido, una gastroenteritis previa, el hipotiroidismo, el tránsito lento o unos antiácidos mantenidos sin indicación. Tratar sin corregir eso es vaciar una bañera con el grifo abierto.

Preguntas frecuentes sobre SIBO y Helicobacter pylori

¿Es lo mismo el SIBO que el Helicobacter pylori?

No. El Helicobacter pylori es una bacteria concreta que coloniza el estómago y se contagia de persona a persona; el SIBO es un exceso de bacterias normales del propio organismo en el intestino delgado, y no se contagia. En uno el problema es qué bacteria hay, en el otro cuántas y dónde. Se diagnostican con tests de aliento diferentes, que miden gases distintos, y sus tratamientos y sus riesgos a largo plazo también son diferentes.

¿Se puede tener SIBO y Helicobacter pylori a la vez?

Sí, y además existe una relación en una dirección concreta. El ácido del estómago actúa como barrera antibacteriana; el Helicobacter puede reducir esa producción de ácido con el tiempo, y su tratamiento incluye inhibidores de la bomba de protones que la reducen todavía más. Si el antiácido se mantiene durante meses o años tras la erradicación, llegan más bacterias vivas al intestino delgado y puede aparecer SIBO. Es un patrón frecuente en consulta.

¿Cómo sé si tengo SIBO o Helicobacter pylori?

Los síntomas orientan por su localización y su horario. El Helicobacter da molestias altas, en la boca del estómago, con ardor y dolor que empeoran en ayunas o de madrugada, y que alivian con antiácidos. El SIBO da síntomas bajos y difusos por todo el abdomen, con hinchazón y gases que empeoran después de comer y a lo largo del día, y que no alivian con antiácidos. Solo los tests de aliento correspondientes lo confirman.

¿El test de Helicobacter pylori detecta el SIBO?

No, y son pruebas que no se sustituyen. El test de Helicobacter usa urea marcada y mide CO₂ en unos 30 minutos, aprovechando que esa bacteria produce ureasa. El test de SIBO usa lactulosa o glucosa y mide hidrógeno y metano a lo largo de dos o tres horas, porque lo que importa es la forma de la curva. Un test de Helicobacter negativo no dice absolutamente nada sobre si hay o no sobrecrecimiento bacteriano.

¿Qué hay que descartar primero?

Cuando hay síntomas altos y bajos mezclados, lo razonable es descartar primero el Helicobacter pylori: su test es más rápido y su tratamiento tiene indicación clara por el riesgo de úlcera y de cáncer gástrico. Después, si persisten la hinchazón y los gases, se estudia el SIBO. Hay además un motivo técnico para ese orden: los antibióticos del tratamiento erradicador alteran el test de SIBO durante las cuatro semanas siguientes.

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