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Revista médica Tumedico.es (ISSN: 2696-8894)

Sangre en las heces: causas y qué prueba hay que pedir

Sangre en las heces: causas y qué prueba hay que pedir
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Publicado por: Ángel Amilibia Hergueta  |  ISNI: 0000000517782974

Ver sangre al limpiarse o en el agua del váter asusta, y con razón: es uno de los síntomas que nunca conviene normalizar. Pero el dato que de verdad orienta no es que haya sangre, es de qué color y cómo aparece. Rojo brillante y negro alquitranado señalan a dos puntos distintos del tubo digestivo.

Esta guía explica qué significa encontrar sangre en las heces, cómo localizar el origen por su aspecto, cuáles son las causas por frecuencia, qué prueba hay que pedir en cada escenario y cuándo no se puede esperar.

El color de la sangre dice dónde está el origen

El tubo digestivo mide varios metros, y la sangre cambia de aspecto según cuánto trayecto recorra, porque los jugos digestivos y las bacterias la degradan por el camino.

  • Rojo brillante, sobre el papel, goteando o rodeando la deposición sin mezclarse. Se llama rectorragia y procede del tramo final: recto y ano. Es la forma más frecuente y, en general, la de causas más benignas.
  • Rojo oscuro o vinoso, mezclado con las heces. Se llama hematoquecia y apunta a colon, intestino delgado o a un sangrado alto pero abundante y rápido.
  • Negro, pegajoso y de olor muy fuerte. Es melena: sangre digerida procedente del estómago o del duodeno. El color negro lo produce la hemoglobina transformada por el ácido gástrico.
  • Invisible. La llamada sangre oculta, que solo se detecta con un test de laboratorio. Es la que importa en el cribado de cáncer de colon.

Esa clasificación no es un detalle académico: determina qué prueba se pide primero. Ante una melena se mira el estómago con una gastroscopia; ante una rectorragia, el colon y el recto.

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Las causas por frecuencia, no por gravedad

Conviene conocer el orden real, porque la primera reacción suele ser pensar en lo peor y lo estadísticamente probable es otra cosa.

Lo más común, con sangre roja

  • Hemorroides. La causa número uno con diferencia. Sangre roja al final de la deposición, indolora o con escozor, a menudo tras un esfuerzo o estreñimiento.
  • Fisura anal. Aquí la pista es el dolor: un dolor intenso, como un corte, durante y después de defecar, con un poco de sangre roja.
  • Gastroenteritis o colitis infecciosa, con diarrea y a veces moco y sangre.

Frecuentes a partir de los 50

  • Divertículos. Pueden sangrar de forma brusca y abundante, con sangre roja oscura y sin dolor.
  • Pólipos. Lesiones benignas que sangran poco, a menudo de forma oculta. Son el precursor del cáncer colorrectal y por eso su detección importa tanto.
  • Angiodisplasias, malformaciones de pequeños vasos.

Lo que hay que descartar

  • Cáncer colorrectal. Puede manifestarse con sangre visible u oculta, cambio del ritmo intestinal, heces más estrechas, anemia o pérdida de peso.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, con diarrea con sangre y moco, dolor y afectación general en personas jóvenes.

Con sangre negra

  • Úlcera gástrica o duodenal, la causa más frecuente de melena.
  • Gastritis erosiva, muchas veces por antiinflamatorios.
  • Varices esofágicas en personas con enfermedad hepática.
  • Síndrome de Mallory-Weiss, un desgarro tras vómitos intensos.

Lo que parece sangre y no lo es

Antes de alarmarse, merece la pena descartar lo obvio, porque pasa a menudo:

  • Remolacha, que tiñe de rojo tanto las heces como la orina.
  • Tomate, pimiento o gelatinas de color rojo en cantidad.
  • Suplementos de hierro y el bismuto de algunos protectores gástricos, que oscurecen las heces hasta parecer negras.
  • Regaliz y alimentos con colorantes muy intensos.

La diferencia práctica: el color por alimentos desaparece en uno o dos días y no huele distinto, mientras que una melena verdadera tiene un olor característico y muy desagradable. El resto de significados del color los repasamos en esta guía sobre el color de las heces.

¿Qué prueba pedir si hay sangre en las heces?

Depende por completo del escenario, y pedir la equivocada retrasa el diagnóstico.

Si hay sangre visible

La prueba no es un test de sangre oculta: eso ya se sabe que va a salir positivo y no aporta nada. Lo que corresponde es ver directamente la mucosa:

  • Exploración anal y tacto rectal, que identifica hemorroides y fisuras en consulta.
  • Colonoscopia, que es la prueba de referencia: permite ver todo el colon, tomar biopsias y extirpar pólipos en el mismo acto.
  • Gastroscopia si la sangre es negra, para mirar estómago y duodeno.
  • Analítica con hemograma y ferritina, para valorar si el sangrado ha producido anemia.

Si no hay sangre visible

Aquí entra el test de sangre oculta en heces, que detecta hemoglobina en cantidades mínimas. Es la base del cribado de cáncer colorrectal: se recoge una pequeña muestra en casa, sin preparación ni dieta previa, y si sale positivo se indica una colonoscopia.

Ese test es lo que hace que el cribado funcione: encuentra lesiones que no dan ningún síntoma, cuando todavía son pólipos o tumores en estadio inicial. Puedes pedirlo como test de detección precoz de cáncer de colon sin volante médico.

Un aviso importante: un test de sangre oculta negativo no descarta nada si hay sangre visible o síntomas. Los tumores sangran de forma intermitente, así que un negativo en ese contexto es un falso tranquilizador.

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El cribado: ¿por qué a partir de los 50?

El cáncer colorrectal es uno de los más frecuentes y, a la vez, uno de los más prevenibles, porque tarda años en desarrollarse a partir de un pólipo. Esa ventana es la que aprovecha el cribado.

Las claves del programa:

  • Se dirige a población de 50 a 69 años sin síntomas, mediante test de sangre oculta cada dos años.
  • Si el test es positivo, se indica colonoscopia. La mayoría de los positivos no son cáncer: son pólipos o hemorroides.
  • Quitar un pólipo durante la colonoscopia evita el cáncer que ese pólipo habría llegado a ser. Es prevención real, no solo detección precoz.
  • Con antecedentes familiares de primer grado, el cribado empieza antes y se hace directamente con colonoscopia.

Y una tendencia que conviene conocer: los casos en menores de 50 años están aumentando. Por eso un sangrado rectal en una persona joven ya no se despacha como «serán hemorroides» sin explorar.

¿Qué anotar antes de ir a la consulta?

La anamnesis es la mitad del diagnóstico, y llegar con los datos ordenados acorta mucho el camino. Lo que el médico va a preguntar:

  • Color exacto: rojo vivo, rojo oscuro o negro.
  • Dónde aparece: en el papel, goteando en la taza, cubriendo la deposición o mezclada con ella.
  • Cantidad aproximada: unas gotas, el papel manchado, el agua teñida.
  • Desde cuándo y si es la primera vez o ha pasado antes.
  • Si duele al defecar, y si el dolor es durante o después.
  • Cómo son las deposiciones: duras, blandas, diarrea, más estrechas de lo normal.
  • Cambios recientes del ritmo intestinal, en una dirección o en otra.
  • Síntomas acompañantes: pérdida de peso, cansancio, fiebre, dolor abdominal.
  • Medicación: antiinflamatorios, anticoagulantes, hierro, aspirina.
  • Antecedentes familiares de cáncer de colon o de pólipos, y a qué edad.

Una foto, por incómodo que parezca, es información clínica útil cuando hay dudas sobre el color. Y si el episodio fue puntual y ya ha pasado, el dato sigue valiendo: no hay que esperar a que se repita para consultarlo.

En niños y en el embarazo: lo que cambia

En la infancia el abanico es distinto y la causa más frecuente es también la más benigna: una fisura anal por estreñimiento, que deja unas estrías de sangre roja en heces duras. Otras posibilidades son las alergias alimentarias en lactantes, los pólipos juveniles y, con diarrea y fiebre, una colitis infecciosa.

Dos situaciones pediátricas que requieren valoración inmediata: un lactante con deposiciones en «jalea de grosella» y dolor abdominal en crisis, por la posibilidad de una invaginación intestinal, y cualquier sangrado abundante o con afectación del estado general.

En el embarazo, hasta cuatro de cada diez gestantes desarrollan hemorroides, sobre todo en el tercer trimestre y en el posparto, por la presión abdominal, el estreñimiento y los cambios hormonales. Suele responder a medidas conservadoras, pero conviene comentarlo en la revisión y no automedicarse con pomadas.

Señales que no admiten espera

Acude a urgencias si la sangre aparece junto a:

  • Sangrado abundante o que no para.
  • Heces negras alquitranadas, especialmente con mareo.
  • Mareo al levantarse, palidez, sudor frío o palpitaciones: son signos de pérdida de volumen.
  • Dolor abdominal intenso con el vientre duro.
  • Vómitos con sangre o en posos de café.
  • Fiebre alta con diarrea sanguinolenta.
  • Tratamiento anticoagulante en curso: cualquier sangrado digestivo obliga a valoración.

Y pide cita sin dejarlo pasar, aunque el sangrado sea escaso, si se repite más de dos semanas, si cambia tu ritmo intestinal habitual, si las heces se vuelven más estrechas, si hay pérdida de peso no buscada o si tienes más de 50 años y es la primera vez.

Lo que puedes hacer mientras consigues cita

Si el cuadro encaja con hemorroides o fisura —sangre roja escasa al final de la deposición, con o sin escozor— hay medidas que alivian y que además reducen el sangrado:

  • Evitar el estreñimiento. Es la medida con más impacto: fibra, dos litros de agua al día y no aguantar las ganas.
  • No forzar ni estar mucho rato sentado en el váter, y nada de leer el móvil allí.
  • Baños de asiento con agua tibia unos minutos, que relajan el esfínter y calman el dolor de la fisura.
  • Higiene suave, con agua y sin papel rasposo ni toallitas perfumadas.
  • Actividad física regular, que mejora el tránsito.

Lo que no conviene hacer: automedicarse con pomadas con corticoide durante semanas, usar laxantes irritantes de forma continuada y, sobre todo, dar por hecho el diagnóstico. Las hemorroides son tan frecuentes que pueden coexistir con otra cosa, y es exactamente así como se retrasan diagnósticos importantes.

Dudas que deja ver sangre en el váter

¿Puede ser solo del esfuerzo?

Un esfuerzo defecatorio puede desencadenar el sangrado de una hemorroide o abrir una fisura, sí. Pero el esfuerzo no crea sangre de la nada: hay una lesión que sangra, y conviene saber cuál.

¿Las hemorroides sangran mucho?

Habitualmente poco: unas gotas, el papel manchado, a veces el agua teñida. Un sangrado que llena la taza o que va acompañado de mareo no encaja con hemorroides y hay que valorarlo.

¿Duele la colonoscopia?

Se realiza con sedación, así que el paciente no nota la exploración. Lo que requiere esfuerzo es la preparación previa, con dieta sin residuos y una solución limpiadora el día antes.

¿Y si estoy embarazada?

Las hemorroides son muy frecuentes en el embarazo y en el posparto por la presión abdominal y el estreñimiento. Hay que comentarlo igualmente, pero el escenario más probable es ese y las medidas conservadoras suelen bastar.

¿Influyen los anticoagulantes?

No crean la lesión, pero hacen que sangre más y durante más tiempo una lesión que ya existía. Por eso un sangrado digestivo en alguien anticoagulado nunca se minimiza: hay que valorar el origen igualmente y revisar el control del tratamiento. Lo que no se debe hacer es suspender el anticoagulante por iniciativa propia, porque el riesgo de trombosis o de ictus que previene sigue ahí.

¿La sangre puede venir de una infección?

Sí. Algunas bacterias producen una diarrea invasiva con sangre y moco, y ahí el cuadro es agudo, con fiebre y dolor. Se estudia con un cultivo de heces.

Sangre en las heces: ¿qué hacer con cada escenario?

Si es roja y escasa, al final de la deposición, con estreñimiento previo y sin otros síntomas, lo más probable son hemorroides o una fisura. Aun así, pide valoración: una exploración de cinco minutos lo confirma y evita asumirlo.

Si es negra y alquitranada, o si hay mareo, palidez o sangrado abundante, es urgencias el mismo momento. Y si tienes más de 50 años, si el sangrado se repite semanas o si ha cambiado tu ritmo intestinal, lo que toca es una colonoscopia, no esperar a ver si cede.

En tuMédico.es puedes pedir la colonoscopia diagnóstica con sedación sin volante médico y eligiendo día y centro, con el informe del especialista incluido.

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