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¿Por qué no me quedo embarazada?

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11 causas de infertilidad femenina

Quedarse embarazada y tener un bebé es el sueño de muchas parejas, sin embargo, no siempre resulta un camino fácil. La infertilidad femenina es una realidad que afecta a muchas mujeres y puede venir derivada por múltiples factores que expondremos a continuación.

Cuando se habla de infertilidad es importante no confundirlo con esterilidad. Una mujer infértil es aquella que tiene capacidad para conseguir un embarazo pero éste no llega a término. En estos casos se suele recurrir a la reproducción asistida. En cambio, una mujer estéril es aquella con imposibilidad de lograr un embarazo.

Entonces, ¿por qué no consigo quedarme embarazada? Estas son algunas de las posibles causas de infertilidad femenina: 

Alteraciones genéticas de los progenitores.

Existen ciertas mutaciones cromosómicas que, aunque no se manifiesten en el fenotipo de los progenitores, pueden resultar incompatibles con el buen desarrollo de un embarazo. Para descartar esta posibilidad, lo más recomendable es solicitar un análisis de cariotipo en sangre periférica. Este simple análisis de sangre permite conocer si existen mutaciones cromosómicas estructurales (deleciones, duplicaciones, translocaciones o inversiones) o mutaciones cromosómicas numéricas (aneuploidía) que impidan el correcto progreso de un embarazo.

Alteraciones hormonales.

Existen alteraciones hormonales como los problemas de tiroides o el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) que pueden derivar en desajustes en la menstruación. Esta situación puede traducirse en amenorreas (falta de regla), anovulación (falta de ovulación) o afectar directamente en la calidad de los óvulos. Para detectar si existe un problema hormonal que pueda perjudicar al proceso del embarazo, es recomendable hacerse análisis de sangre específicos, como por ejemplo un análisis hormonal de ciclo ovárico avanzado (incluye valores como la prolactina, el FSH, la testosterona, el estradiol,…) o un análisis de tiroides completo.

Trastornos de coagulación o trombofilias.

Los trastornos de coagulación pueden derivar en fallos de implantación, ya que el endometrio no cumpliría las características óptimas para el buen desarrollo de un embarazo. De la misma forma, las alteraciones de coagulación también podrían traducirse en abortos espontáneos como consecuencia de un desprendimiento del embrión. Algunos ejemplos son el síndrome antifosfolípido, la mutación del factor V de Leiden o déficits en las proteínas C o S.

Causas físicas.

Existen causas físicas (no relacionadas con el sistema hormonal) que pueden afectar a la fertilidad de una mujer. Los más frecuentes son la endometriosis, la obstrucción de las trompas de Falopio, miomas en el útero, malformaciones uterinas y alteraciones anatómicas en el cuello del útero. Una prueba recurrente en estos casos es la histerosalpingografía, radiografía que permite visualizar el interior del útero y las trompas de Falopio. 

Edad de la mujer para la concepción.

Actualmente, dadas las nuevas circunstancias sociales, las mujeres tardan más en buscar un embarazo. Sin embargo, a partir de los 35 años, la calidad de los óvulos disminuye y, por lo tanto, puede costar más conseguir un embarazo. Asimismo, también aumenta el riesgo de aborto espontáneo. Según los profesionales, a partir de los 45 años es muy difícil que una mujer pueda quedarse embarazada, aunque no imposible. Para conocer el índice de fertilidad de una mujer y su reserva ovárica, existe el test de la hormona Antimulleriana, que permite detectar la cantidad y la calidad de los óvulos de la mujer.

Menopausia precoz.

Se llama menopausia precoz a aquella que llega antes de los 40 años. Los síntomas más habituales de la menopausia precoz (también conocida como insuficiencia ovárica primaria) son la irregularidad menstrual, la fatiga, la depresión o la disfunción sexual. No obstante, se estima que el 5% de las mujeres diagnosticadas de menopausia precoz consiguen un embarazo. Frente a los síntomas, es importante visitar al ginecólogo, ya que la menopausia precoz puede derivar en problemas de osteoporosis o enfermedades cardiovasculares.

Incompatibilidad RH.

Para clasificar la sangre humana, se tienen en cuenta dos parámetros: el sistema ABO y el factor RH. El factor RH puede ser positivo o negativo en función de la presencia o no presencia de la proteína RH en el organismo. Cuando una mujer es RH negativo y su pareja es RH positivo, cabe la posibilidad que el feto herede el factor RH del futuro papá. En estos casos se produce lo que se llama incompatibilidad RH, ya que el cuerpo de la mamá no estará preparado para la asimilación de la proteína RH y empezará a crear anticuerpos. Por este motivo, es muy importante conocer nuestro grupo sanguíneo y nuestro factor RH a través de un simple análisis de sangre.

Trastornos alimentarios.

Los trastornos alimentarios como la obesidad o la anorexia pueden afectar directamente en la capacidad de concepción de las mujeres. En el caso de la obesidad, el exceso de peso puede representar un factor de riesgo debido a los cambios hormonales que se producen en el organismo. En el caso de la anorexia, una dieta baja en nutrientes y un trastorno obsesivo compulsivo (estrés) puede derivar en amenorreas, problemas en los ovarios o en abortos espontáneos.

Ciertos medicamentos.

Aunque es deducible que medicamentos como las píldoras anticonceptivas indicen directamente en la capacidad de concebir de una mujer, existen otros fármacos que pueden afectar al buen desarrollo de un embarazo. Destacan todos aquellos que puedan alterar el sistema hormonal de la mujer (ej. fármacos tiroideos) o los que afecten al sistema nervioso central (ej. sedantes). En paralelo, también es importante saber que, durante la gestación, existe una clasificación de medicamentos (de clase A, B, C y D). Según esta ordenación, sólo podremos tomar aquellos de clase A y B, ya que los de clase C y D pueden derivar en problemas graves para la mamá y el feto (ej. medicamentos teratogénicos que causan malformaciones en el feto). Si al quedarnos embarazadas estamos tomando algún medicamento, es importante consultar con nuestro médico de cabecera.

Diabetes.

La diabetes es un problema endocrino que puede provocar cambios metabólicos importantes. Esto puede incidir directamente en los ciclos menstruales de las mujeres diabéticas, así como aumentar la predisposición a la menopausia precoz. Esta alteración en la producción de hormonas, consecuencia de los picos de glucosa, puede afectar a los niveles de estrógenos, progesterona y testosterona, hormonas esenciales durante el embarazo. Sin embargo, si la diabetes está bien controlada, no debería suponer un problema para la concepción.

Malos hábitos.

El tabaquismo, la mala alimentación, el estrés, el alcohol o el sedentarismo son algunos de los factores de riesgo que pueden dificultar la consecución de un embarazo saludable.

Como hemos visto, la infertilidad femenina puede ser consecuencia de múltiples factores. No obstante, existen pruebas que permiten conocer el origen de la infertilidad y, consecuentemente, aplicar el tratamiento más adecuado para cada mujer.

¿Quieres quedarte embarazada pero no lo consigues? Visita a tu ginecólogo para que pueda indicarte qué pruebas de fertilidad debes realizarte para conseguir el embarazo que tanto deseas.

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